EL LLAMADO DE MOISES- Texto y actividades



Luego Moisés aparece en la flor de su vigorosa virilidad, firme en sus simpatías por sus hermanos degradados. Con bravura, el mata a un egipcio que atacaba a uno de ellos y, a la mañana siguiente intenta apaciguar la ira de dos compatriotas que peleaban. Sin embargo, él es malinterpretado y cuando se le recrimina el asesinato del día anterior, teme que su vida esté en peligro. El faraón ha oído la noticia y lo busca para matarlo. Moisés huye a Madián. Allí, un acto de ruda galantería le asegura un hogar con Reuel, el sacerdote. Séfora, una de las siete hijas de Reuel, eventualmente se convierte en su esposa y llaman Gueršom a su primogénito. Su segundo hijo, Eliezer, es llamado así en celebración al éxito de su fuga del Faraón.

Vocación y misión (Éxodo 2,23 – 12,33)
Tras cuarenta años de pastoreo, Moisés habla con Dios. Hacia Horeb (¿Jebel Sherbal?) en el corazón de la montañosa península del Sinaí, él conduce los rebaños de Reuel por última vez. Allí lo atrae un arbusto flameante, pero una voz milagrosa le prohíbe aproximarse y declara el suelo tan sagrado que para acercarse tendría que quitarse las sandalias. 

El Dios de Abraham, Isaac y Jacob le designa para libertar a los hebreos del yugo egipcio y conducirlos hacia “la tierra que mana leche y miel”, la región desde hace mucho tiempo prometida a la semilla de Abraham, la futura Palestina. A continuación, Dios le revela su nombre bajo la forma especial Yahveh (vea el artículo Yahveh), como un “memorial para las futuras generaciones”. Realiza dos milagros a fin de convencer a su temeroso oyente; nombra a Aarón como el “profeta” de Moisés y, Moisés, por así decirlo, como el dios de Aarón (Éx. 4,16). Su desconfianza enseguida le da paso a la fe y a la magnanimidad.



PASATIEMPOS


CUESTIONARIO

- Yo soy el Dios de tus antepasados: yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.
Al oír esto, Moisés no se atrevió a mirar a Dios y se tapó la cara.
Lee con mucha atención en tu Biblia el capítulo 3 del libro del Éxodo versículos 1 al 6, sobre el diálogo entre Dios y Moisés y escríbelos en tu cuaderno.
Luego responde las siguientes preguntas:

1- Las ovejas que pastoreaba Moisés eran de su suegro llamado:_______________
2- ¿En medio de que se le apareció el Señor a Moisés? ____________________________
3- El Señor viendo que Moisés se acercaba ¿Qué le dijo? _________ _________, y Moisés qué respondió______________________
4- ¿Qué le ordenó el Señor a Moisés que hiciera con sus sandalias y por qué?___________________________________________________________________
5- Cuando Dios terminó de hablar ¿Qué hizo Moisés?________________
Colorea el dibujo que ilustra este capítulo.

Sugerencias de preguntas:
¿Porqué Moisés no era feliz en el palacio de la  princesa? Porque sabía que su pueblo era esclavo.
¿Que era lo que todos hacían en el  palacio, excepto Moisés? Adoraban ídolos.
¿Que cargo ocupaba Moisés? Jefe del ejército.
¿Qué hizo Moisés al ver a un egipcio maltratar a un hebreo? Lo mató.
¿Que mandamiento quebrantó Moisés al matar al egipcio? No matarás.
¿Para donde tuvo que huir Moisés depués de matar al egipcio? A Madián.
¿Que trabajo hacía Moisés para su suegro, Jetro? Cuidar de las ovejas.
¿Que arendió Moisés cuidando el rebaño? Paciencia.
¿Que libro de la Biblia escribió Moisés en Madián? Génesis.
¿Por qué había fuego en el arbusto, pero no se quemaba? Porque Dios estaba en él.
¿Por qué Moisés tuvo que quitarse las sandalias de los pies? Para mostrar reverencia.
¿A dónde envió Dios a Moisés? A Egipto.


ACTIVIDAD
Para que los niños entiendan las distintas maneras que Dios tiene para llamar  


DESCARGAR


ACTIVIDAD
Realizar con foami o fieltro



ACTIVIDAD
Materiales:
1. Patrones PDF
DESCARGAR patrón 1 patrón 2
2. Papel celofán rojo o naranja cortado en cuadrados de 5 "
3. Pegamento
4. Tijeras
5. Papel de seda verde
6. Cinta adhesiva
7. Crayones o marcadores

Paso 1: Colorea el primer patrón (zarza) y recorta el centro (la llama)
Paso 2: Colorea el segundo patrón (Moisés)
Paso 3: Pega el cuadrado de celofán en la parte posterior o en la tarjeta (se ve a través de la llama cortada)

Paso 4: Doble las líneas de puntos y péguelas para asegurar las pestañas a la parte posterior de la tarjeta del primer patrón (arbusto)

Paso 5: Dobla a lo largo de las líneas de puntos y pega el segundo patrón (Moisés) al primer patrón (zarza).

Capítulo II
La huida de Moisés a Madián**
11 Siendo ya un hombre, Moisés salió en cierta ocasión a visitar a sus hermanos, y observó los penosos trabajos a que estaban sometidos. También vio que un egipcio maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos. 12 Entonces dirigió una mirada a su alrededor, y como no divisó a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. 13 Al día siguiente regresó y encontró a dos hebreos que se estaban pelando. «¿Por qué golpeas a tu compañero?» Preguntó el agresor. 14 Pero este le respondió: «¿Quién te ha constituido jefe o árbitro nuestro? ¿Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?». Moisés sintió temor y pensó: «Por lo visto, el asunto ha trascendido». 15 En efecto, el Faraón se enteró de lo sucedido, y buscó a Moisés para matarlo. Pero este huyó del Faraón, y llegó al país de Madián. Allí se sentó junto a un pozo. 16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas. Ellas fueron a sacar agua para llenar los bebederos y dar de beber al rebaño de su padre. 17 De pronto llegaron unos pastores y las echaron. Moisés, poniéndose de pie, salió en defensa de ellas y dio de beber a sus ovejas. 18 Cuando llegaron al lugar donde estaba Reuel, su padre, este les preguntó: ¿Por qué hoy han vuelto tan pronto?». 19 «Un hombre, un egipcio, le explicaron ellas, nos libró de los pastores, nos sacó agua, y hasta dio de beber al rebaño». 20 «¿Dónde está ese hombre?», preguntó él a sus hijas. «¿Por qué lo dejaron allí? Invítenlo a comer». 21 Moisés accedió a quedarse en casa de aquel hombre, y este le dio como esposa a su hija Sipora. 22 Ella tuvo un hijo, y Moisés lo llamó Gersón, porque dijo: «Fui un emigrante en tierra extranjera»
  El clamor de los israelitas escuchado por Dios 
 23 Pasó mucho tiempo y, mientras tanto, murió el rey de Egipto. Los israelitas, que gemían en la esclavitud, hicieron oír su clamor, y ese clamor llegó hasta Dios, desde el fondo de su esclavitud. 24 Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob. 25 Entonces dirigió su mirada hacia los israelitas y los tuvo en cuenta

Capítulo 3
El llamado de Dios a Moisés
1 Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. 2 Allí se le apareció el Angel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, 3 Moisés pensó: «Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?». 4 Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: «¡Moisés, Moisés!». «Aquí estoy», respondió el. 5 Entonces Dios le dijo: «No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa». 6 Luego siguió diciendo: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob». Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.
La misión de Moisés
7 El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. 8 Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos. 9 El clamor de los israelitas ha llegado hasta mi y he visto cómo son oprimidos por los egipcios. 10 Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas». 11 Pero Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto a los israelitas?». 12 «Yo estaré contigo, les dijo a Dios, y esta es la señal de que soy yo el que te envía: después que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña».
La revelación del Nombre divino y la promesa de liberación
13 Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cual es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?». 14 Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy». Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: «Yo soy» me envió a ustedes». 15 Y continuó diciendo a Moisés: «Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre y así será invocado en todos los tiempos futuros. 16 Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: «Yo los he visitado y he visto cómo los maltrataban los egipcios. 17 Por eso decidí librarlos de la opresión que sufren en Egipto, para llevarlos al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel». 18 Ellos te escucharán, y tú irás a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirás: «El Señor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios». 19 Ya sé que el rey de Egipto no los dejará partir, si no es obligado por la fuerza. 20 Pero yo extenderé mi mano y castigaré a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. Así él los dejará partir, 21 y haré que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacías. 22 Por eso, cada mujer pedirá a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y también vestidos, y se los pondrán a sus hijos e hijas. Así despojarán a los egipcios.

Capítulo 4
El poder dado por Dios a Moisés

1 Pero Moisés respondió: «Y si se niegan a creerme, y en lugar de hacerme caso, me dicen: «No es cierto que el Señor se te ha aparecido»?». 2 Entonces el Señor le preguntó: «¿Qué tienes en la mano?». «Un bastón», respondió Moisés. 3 «Arrójalo al suelo», le ordenó el Señor. Y cuando lo arrojó el suelo, el bastón se convirtió en una serpiente. Moisés retrocedió atemorizado, 4 pero el Señor le volvió a decir: «Extiende tu mano y agárrala por la cola». Así lo hizo, y cuando la tuvo en su mano, se transformó nuevamente en un bastón. 5 «Así deberás proceder, añadió el Señor, para que crean que el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido». 6 Después el Señor siguió diciéndole: «Mete tu mano en el pecho». El puso su mano en el pecho; y al sacarla, estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve. 7 En seguida el Señor le ordenó: «Vuelve a poner tu mano en el pecho». Así lo hizo Moisés; y cuando la retiró, ya había recuperado nuevamente su color natural. 8 Entonces el Señor le dijo: «Si se niegan a creerte y no se convencen ante la evidencia del primer prodigio, el segundo los convencerá. 9 Y si a pesar de estos dos prodigios permanecen incrédulos y no te escuchan, saca del Nilo un poco de agua y derrámala en la tierra; y al caer en la tierra, el agua que saques del Nilo se convertirá en sangre».
Aarón, intérprete de Moisés
10 Moisés dijo al Señor: «Perdóname, Señor, pero yo nunca he sido una persona elocuente: ni antes, ni a partir del momento en que tú me hablaste. Yo soy torpe para hablar y me expreso con dificultad». 11 El Señor le respondió: «¿Quién dio al hombre una boca? ¿Y quién hace al hombre mudo o sordo, capaz de ver o ciego? ¿No soy yo, el Señor? 12 Ahora ve: yo te asistiré siempre que hables y te indicaré lo que debes decir». 13 Pero Moisés insistió: «Perdóname, Señor, encomienda a otro esta misión». 14 El Señor se enojó con Moisés y exclamó: «¿Acaso no tienes a tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él tiene facilidad de palabra. Ahora justamente viene a tu encuentro, y al verte se llenará de alegría. 15 Tú le hablarás y harás que sea tu portavoz. Yo los asistiré siempre que ustedes hablen, y les indicaré lo que deben hacer. 16 El hablará al pueblo en tu nombre; será tu portavoz y tú serás un Dios para él. 17 Lleva también en tu mano este bastón, porque con él realizarás los prodigios».


--Madián (en hebreo מִדְיָן, "desacuerdo" o "juicio")
es un personaje de la Biblia, el cuarto hijo de Abraham y su concubina Cetura, con la que se casó después de la muerte de Sara. Sus hermanos fueron Zimram, Jocsán, Medán, Isbac y Súa.
Sus descendientes, los madianitas, se establecieron al este del Jordán, entre el mar Muerto y la península del Sinaí, al sur. Moisés fue recibido por Jetró, sacerdote de esta tribu, después de huir de Egipto. Allí se casó con Séfora, hija de Jetró. Poco después, Dios se le reveló en el episodio de la zarza ardiente y le envió a liberar al pueblo de Israel de la esclavitud.
Moisés ejerció la venganza contra los madianitas, pues sus mujeres habían seducido a los hijos de Israel haciéndoles adorar a los ídolos. En el Libro de los Jueces, Gedeón pone fin a los ataques de los madianitas contra los israelitas.
Josefo registra que "Abraham se las ingenió para establecerlos en las colonias, tomaron posesión de Troglodytis y el país de la Arabia Feliz, y llegaron al mar Rojo"