DIA 192--2 Crónicas 16--18 Proverbios 19,15-29 Romanos 10




2 Crónicas 16
1 Trajeron el Arca de Yavé y la colocaron en medio de la tienda que David había hecho levantar para ella; y ofrecieron ante Dios víctimas quemadas y sacrificios de comuniones. 2 Cuando David hubo acabado de ofrecer las víctimas consumidas por el fuego y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de Yavé, 3 y repartió a todo el pueblo de Israel, hombres y mujeres, a cada uno, una torta de pan, una porción de carne asada y un pastel de pasas.
David organiza el culto
4 David estableció delante del Arca de Yavé a los levitas, cuyo servicio sería celebrar, glorificar y alabar a Yavé, Dios de Israel. 5 Asaf era el jefe; Zacarías era el segundo; luego Uziel, Semiramot, Jejiel, Matatías, Eliab, Benaías, Obededom y Jeiel con sus instrumentos, salterios y cítaras. Asaf hacía sonar los címbalos. 6 Los sacerdotes Benaías y Yajaziel tocaban sin interrupción las trompetas delante del Arca de la Alianza de Dios.
7 Aquel día David estableció por primera vez que Yavé sería alabado por medio de Asaf y sus hermanos en la forma siguiente:
8 Celebren al Señor, alaben su nombre, proclamen sus maravillas a todo el mundo.
9 Entónenle cantos y que todos mediten sus prodigios.
10 Que su santo Nombre sea nuestro orgullo. Que se llenen de alegría los que buscan al Señor.
11 Piensen en el Señor y en su poder, busquen siempre su mirada.
12 Recuerden cuántas maravillas ha obrado, sus prodigios y sus decisiones.
13 Descendientes de Israel su siervo; hijos de Jacob, su elegido.
14 El Señor en persona es nuestro Dios, sus sentencias abarcan toda la tierra.
15 Recuerda eternamente su alianza, la promesa que hizo a tantas generaciones.
16 El pacto conseguido con Abraham, el juramento que hizo a Isaac.
17 Para que fuera la ley de Jacob su alianza eterna con Israel.
18 Cuando le dijo: Te daré la tierra de Canaán como parte de tu herencia.
19 Cuando aún eran muy pocos y escasos y forasteros en esa tierra.
20 Iban como peregrinos de pueblo en pueblo y emigraban de una nación a otra.
21 No consintió que nadie los maltratara y por ellos castigó a los reyes.
22 Diciéndoles: No toquen a mis elegidos, ni hagan daño a mis profetas.
23 Cante al Señor toda la tierra, de día en día anuncien su salvación.
24 Proclamen su gloria entre las naciones y digan sus maravillas entre los pueblos.
25 Grande es el Señor y digno de alabanza, más tremendo que todos los dioses.
26 No existen esos dioses de las gentes: no son más que ídolos.
26 Fue el Señor quien hizo los cielos.
27 Majestad y gloria van delante de él, poder y esplendor llenan su santuario.
28 Adoren al Señor todas las familias de la tierra. Reconozcan su poder.
29 Den gloria a su santo nombre. Ofrézcanle sacrificios, entren en su templo.
29 Póstrense ante él con vestidos sagrados.
30 Que la tierra entera se estremezca ante él: el mundo ahora no se conmoverá.
31 Haya júbilo en el cielo y en la tierra; digan entre las naciones: El Señor reina.
32 Que resuene el mar y cuanto lo llena. Alégrese el campo y todo lo que en él vive.
33 Y salten de gozo todos los árboles, gócense delante del Señor que ya viene, viene para juzgar a la tierra.
34 Alaben al Señor porque es bueno. Porque es eterna su misericordia.
35 Digan: Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, a fin de celebrar tu nombre santo y tener nuestra gloria en alabarte.
36 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre: Que todo el pueblo diga: Amén. Aleluya.
36 Todo el pueblo contestó «Amén» y alabó a Yavé.
37 David dejó allí, ante el Arca de la Alianza de Yavé, a Asaf y a sus hermanos, para celebrar el culto constantemente delante del Arca según el rito de cada día; 38 y a Obededom, hijo de Jedutún, y a Josá, como porteros. 39 David dejó al sacerdote Sadoq y a sus hermanos, los sacerdotes, delante de la Morada de Yavé en el alto de Gabaón, 40 para que ofrecieran continuamente sacrificios a Yavé en el altar de los holocaustos, por la mañana y por la tarde, según todo lo escrito en la ley que Yavé había mandado a Israel.
41 Con ellos estaban Hemán y Jedutún, y el resto de los hombres escogidos y señalados cada cual por su nombre para alabar a Yavé, y cantar: «Porque es eterna su misericordia.»
42 Y con estos Hemán y Jedutún había trompetas, címbalos e instrumentos para los cánticos de Dios. Los hijos de Jedutún permanecían a la puerta.
43 Después el pueblo se fue a sus casas, y David a la suya para bendecirla.



2 Crónicas 17
La profecía de Natán

1 Cuando David ya estuvo en su casa, dijo al profeta Natán: «Mira que yo vivo en una casa de madera de cedro mientras el Arca de la Alianza de Yavé está bajo pieles.» 2 Le respondió Natán: «Haz todo cuanto te inspira tu corazón, porque Dios está contigo.»
3 Aquella misma noche Yavé habló a Natán, para decirle: «Ve y transmite este recado a mi siervo David: 4 Esto dice Yavé: No me edificarás tú la casa en que yo habite. 5 Pues no he habitado en casa alguna desde el día en que hice subir a los hijos de Israel, hasta el día de hoy; sino que he andado de tienda en tienda y de morada en morada. 6 Durante todo el tiempo que he ido de un lado a otro con todo Israel, ¿he dicho acaso a alguno de los jueces de Israel, a los que encargué el gobierno de mi pueblo: Por qué no me edifican una casa de cedro?
7 Di, pues, ahora, esto a mi siervo David: Así habla Yavé Sebaot: Yo te saqué de detrás de las ovejas para que fueras jefe de mi pueblo Israel, 8 y he estado contigo en todas tus empresas, he eliminado a todos tus enemigos de delante de ti y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra. 9 Fijaré un lugar a mi pueblo de Israel y lo plantaré allí para que no se mueva más; no será ya perturbado y los malvados no seguirán oprimiéndolo como antes. 10 Desde los días en que instituí jueces sobre mi pueblo de Israel, te sometí a todos tus enemigos, y te anuncié que Yavé te edificará una casa. 11 Cuando se cumplan tus días para ir con tus padres, afirmaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno de tu sangre, y aseguraré tu reino.
12 El me edificará una Casa y yo afirmaré su trono para siempre. 13 Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo, y no apartaré de él mi amor, como lo aparté del que estaba ante ti. 14 Yo lo mantendré en mi casa y en mi reino para siempre y su trono estará firme eternamente.»
15 Y Natán habló a David conforme a todas estas palabras y conforme a esta visión.
Acción de gracias de David
16 Vino entonces el rey David a sentarse delante de Yavé, y dijo: «¿Quién soy yo, oh Yavé Dios, y qué es mi casa para que hayas hecho por mí tales cosas?, 17 y aun esto es poco a tus ojos, oh Dios, que también haces promesas a mi descendencia para el futuro lejano. Me has mirado como si fuera un hombre distinguido, ¡oh Yavé Dios! 18 ¿Qué más le queda que desear a David? Tú me conoces a mí, tu siervo. 19 ¡Oh, Señor!, por amor de tu siervo y según tu corazón has realizado toda esta obra, para dar a conocer todas tus grandezas.
20 ¡Oh Yavé! Nadie hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, según todo lo que hemos oído con nuestros oídos. 21 Y ¿qué otro pueblo hay sobre la tierra como tu pueblo de Israel, a quien Dios haya ido a rescatar para hacerlo su pueblo, dándole renombre por medio de cosas grandes y terribles, arrojando naciones de delante de él y librándolo en la esclavitud de Egipto?
22 Tú has constituido a Israel tu pueblo, como pueblo tuyo para siempre, y tú, Yavé, te has hecho su Dios. 23 Ahora, pues, oh Yavé, que se verifique eternamente la palabra que has dirigido respecto a tu siervo y a su casa; y haz según tu palabra. 24 Sí, que todo se verifique; y sea tu nombre engrandecido por siempre y que se diga: Yavé Sebaot, el Dios de Israel, es un Dios para Israel. Y que la familia de tu siervo David subsista en tu presencia.
25 ¡Oh Dios mío! Acabas de revelar a tu siervo que vas a edificarle una casa, y por esto he encontrado valor para orar en tu presencia. 26 Ahora, pues, Yavé, tú eres Dios y tú has prometido esta dicha a tu siervo, 27 y ahora te has dignado bendecir la casa de tu siervo para que permanezca por siempre en tu presencia. ¡Oh Yavé! Tú eres el que bendice y mi casa, pues, será bendita para siempre.»




2 Crónicas 18
Guerras de David

1 Después de esto David derrotó a los filisteos y los sometió, tomando Gat y sus aldeas de manos de los filisteos. 2 Venció también a los moabitas, que quedaron sometidos a David y le pagaban impuestos.
3 David derrotó a Hadadezer, rey de Sobá, en Jamat, cuando éste iba a establecer su dominio sobre la región del río Eufrates. 4 David tomó mil carros de guerra, siete mil soldados de caballería y veinte mil de infantería; luego cortó los jarretes a todos los caballos de los carros, a excepción de cien carros que guardó.
5 Los arameos de Damasco vinieron en socorro de Hadadezer rey de Sobá, y David mató a veintidós mil arameos. 6 David estableció gobernadores en Aram de Damasco, y los arameos quedaron sometidos a David, pagándole impuestos. Así Yavé hizo triunfar a David dondequiera que iba.
7 David tomó los escudos de oro que llevaban los servidores de Hadadezer y los llevó a Jerusalén. De Tibjat y Kun, ciudades de Hadadezer, 8 David tomó una gran cantidad de bronce, con el cual Salomón hizo el Mar de Bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
9 Cuando Toú, rey de Jamat, supo que David había derrotado a todas las fuerzas de Hadadezer, rey de Sobá, 10 envió a Hadoram, su hijo, donde el rey David para saludarlo y para felicitarlo por haber atacado y vencido a Hadadezer, ya que Toú estaba en guerra con Hadadezer.
10 Hadoram traía toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce. 11 El rey David los consagró también a Yavé con la plata y el oro que había tomado a todas las naciones; a Edom, a Moab, a los hijos de Ammón, a los filisteos y a los amalecitas.
12 David se hizo famoso cuando volvió después de derrotar a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal. 13 Puso gobernadores en Edom; y todos los edomitas quedaron sometidos a David. Yavé hizo triunfar a David en todas las expediciones que emprendió.
14 David reinó sobre todo Israel. Su administración era honrada, y juzgaba con justicia a todo su pueblo.
15 Joab, hijo de Sarvia, era jefe del ejército; Josafat, hijo de Ajitub, era el canciller; 16 Sadoq, hijo de Ajitub, y Abimelec, hijo de Abiatar eran sacerdotes; 17 Sivsa era secretario; Benaías, hijo de Jeovadá, mandaba a los cereteos y peleteos. Pero los hijos de David eran primeros al lado del rey.



Proverbios 19,15-29
15 La pereza produce sueño; el flojo tendrá hambre.
16 El que guarda el mandamiento se guarda a sí mismo; el que desprecia la palabra morirá.
17 El que tiene compasión del pobre le presta a Yavé: éste sabrá pagar su deuda.
18 Corrige a tu hijo mientras haya esperanza; sino tú serás responsable de su muerte.
19 El que se ha enojado debe pagar; si se le perdona, volverá a hacerlo.
20 Atiende a los consejos, acepta la enseñanza, al final serás un sabio.
21 El hombre forja muchos proyectos, pero se realizará lo que Yavé decidió.
22 El hombre atrae por su bondad, se prefiere un pobre a un arrogante.
23 El temor de Yavé te dará vida: dormirás tranquilo, inmune a la desgracia.
24 El flojo mete la mano en el plato, y luego no la lleva a la boca.
25 Castiga al burlón y el simple pondrá atención; reprende al hombre sensato y entenderá.
26 El que deja sin nada a su padre y echa a su madre es un hijo infame y desnaturalizado.
27 El hijo que no hace más caso de los que lo reprenden, sólo puede rumiar malos pensamientos.
28 Un testigo perverso se burla de la justicia; la boca de los malvados se entretiene con la injusticia.
29 El látigo es para los que se burlan, el palo fue hecho para la espalda de los tontos.



Romanos 10
Los judíos quisieron ser justos por sí mismos

1 Hermanos, deseo de todo corazón y pido a Dios que los judíos se salven. 2 Declaro en su favor que sienten celo por el servicio de Dios, pero en una forma equivocada. 3 No entienden cómo Dios nos da la verdadera “justicia” y se empeñan en construir la suya, y por esta razón no hicieron caso del camino de Dios. 4 Porque la Ley lleva a Cristo, y es entonces cuando por la fe se llega a ser justo.
5 Moisés habla de ser justo en base a la Ley, pues escribe: Quien la cumpla, hallará por ella la vida. 6 Pero hay otra justicia que es fruto de la fe, y dice así: No digas en tu corazón: ¿quién subirá al cielo? (era una manera de decir que Cristo bajaría de allí). 7 Y luego: ¿Quién bajará al abismo? (es una manera de decir que Cristo subiría de entre los muertos). 8 Y luego se dice: Muy cerca de ti está la Palabra, ya está en tus labios y en tu corazón. Ahí tienen nuestro mensaje, y es la fe.
9 Porque te salvarás si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos. 10 La fe del corazón te procura la “justicia”, y tu boca, que lo proclama, te consigue la salvación. 11 La Escritura ya lo dijo: El que cree en él no quedará defraudado.
12 Así que no hay diferencia entre judío y griego; todos tienen el mismo Señor, que es muy generoso con todo el que lo invoca; 13 porque todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará.
14 Pero ¿cómo invocarán al Señor sin haber creído en él? Y ¿cómo podrán creer si no han oído hablar de él? Y ¿cómo oirán si no hay quien lo proclame? 15 Y ¿cómo lo proclamarán si no son enviados? Como dice la Escritura: Qué bienvenidos los pies de los que traen buenas noticias. 16 Pero es un hecho que no todos aceptaron la Buena Noticia, como decía Isaías: Señor, ¿quién nos ha escuchado y ha creído?
17 Así, pues, la fe nace de una proclamación, y lo que se proclama es el mensaje cristiano. 18 Me pregunto: ¿Será porque no oyeron? ¡Claro que oyeron! Esta voz resonó en toda la tierra y sus palabras se oyeron hasta en el último rincón del mundo. 19 Y sigo preguntando: ¿Cómo puede ser que Israel no entendiera? Y de inmediato Moisés nos dice: Yo haré que te pongas celoso de una nación que ni siquiera es nación, excitaré tu enojo contra una nación insensata. 20 Isaías luego se atreve a decir: Fui hallado por los que no me buscaban y me manifesté a quienes no preguntaban por mí. 21 Pero añade, y se refiere a Israel: Todo el día extendí mis manos hacia un pueblo desobediente y rebelde.


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