DIA 70-Números 5--6 Salmo 72 Hechos 9,23-43



Números 5
Yavé dijo a Moisés: 2 «Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todos los leprosos, a los que están impuros por flujo seminal y a todos los que están impuros por haber tocado algún muerto. 3 Ya sean hombres o mujeres, los echarán fuera del campamento para que no lo hagan impuro, pues yo habito en medio de ustedes.» 4 Así lo hicieron los hijos de Israel: los echaron fuera del campamento, tal como Yavé lo había mandado a Moisés.
5 Yavé dijo a Moisés: 6 «Di a los hijos de Israel: El hombre o la mujer que cometa algún pecado en perjuicio de otro, ofendiendo a Yavé, será reo de delito. 7 Confesará el pecado que ha cometido y restituirá exactamente el objeto del delito, añadirá una quinta parte más y se la devolverá al que fue perjudicado. 8 Y si no hay personas a quien devolver la cosa, se la darán a Yavé. El culpable se la dará al sacerdote, además del carnero de reparación que se ofrece por él.
9 Asimismo, la mejor parte de todas las primicias que ofrecen los hijos de Israel pertenece al sacerdote. 10 Los sacrificios que cada cual ofrece le pertenecen, a excepción de lo que entrega en manos del sacerdote.»
11 Yavé dijo a Moisés: 12 «Habla a los hijos de Israel respecto del caso siguiente. Un hombre tiene una mujer que se porta mal y lo engaña; 13 otro hombre ha tenido relaciones con ellas en secreto y ella supo disimular este acto impuro de tal manera que nadie lo ha visto y no hay testigos. 14 Puede ser que un espíritu de celos entre en el marido y que tiene sospechas porque, de hecho, se hizo impura. Pero también puede ser que un espíritu de celos le haya entrado y tenga sospechas, siendo que ella le ha sido fiel.
15 En estos casos, el hombre llevará a su mujer ante el sacerdote y presentará por ella la ofrenda correspondiente: una décima de medida de harina de cebada. No derramará aceite sobre la ofrenda, ni le pondrá incienso, pues es ofrenda de Celos, o sea, ofrenda para recordar y descubrir una culpa.
16 El sacerdote hará que se acerque la mujer ante Yavé, 17 tomará luego agua santa en un vaso de barro y, recogiendo polvo del suelo de la Morada, lo esparcirá en el agua. 18 Así, puesta la mujer delante de Yavé, el sacerdote le descubrirá la cabeza y pondrá en sus manos la ofrenda para recordar la culpa, mientras que él mismo tendrá en sus manos el agua de amargura que trae la maldición.
19 Entonces el sacerdote pedirá a la mujer que repita esta maldición: «Si nadie más que tu marido se ha acostado contigo y no te has descarriado con otro hombre, esta agua amarga que trae la maldición manifestará tu inocencia. 20 Pero si te has ido con otro que no es tu marido, y te has manchado teniendo relaciones con otro hombre... 21 Y el sacerdote proseguirá con la fórmula de maldición: Que Yavé te convierta en maldición y abominación en medio de tu pueblo; que se marchiten tus senos y que se te hinche el vientre. 22 Entren en tus entrañas las aguas que traen la maldición, haciendo que se pudran tus muslos y reviente tu vientre.» Y la mujer responderá: ¡Así sea, así sea!
23 Después, el sacerdote escribirá en una hoja estas imprecaciones y las lavará en el agua amarga. 24 Y dará a beber a la mujer estas aguas que traen la maldición. 25 El sacerdote tomará de manos de la mujer la ofrenda por los celos, la llevará a la presencia de Yavé y la pondrá sobre el altar. 26 Luego tomará un puñado de la harina ofrecida en sacrificio y la quemará sobre el altar; finalmente, dará a beber el agua amarga a la mujer.
27 Si la mujer fue infiel a su marido y se hizo impura, el agua que bebió se volverá amarga en ella, se le hinchará el vientre y se le marchitarán los senos y será mujer maldita en medio de su pueblo. 28 Pero si la mujer no se hizo impura, sino que ha sido fiel, no sufrirá y podrá tener hijos.
29 Este es el rito de los celos, para cuando una mujer peca con otro hombre y se hace impura; 30 o para cuando a un hombre le entren celos y se ponga celoso de su esposa. Entonces llevará a su esposa en presencia de Yavé y el sacerdote cumplirá todos estos ritos. 31 Con esto el marido estará exento de culpa y ella pagará la pena de su pecado.»


Números 6
Los nazireos

1 Yavé dijo a Moisés: 2 «Di a los hijos de Israel: Si un hombre o una mujer se consagra a Yavé mediante el voto de nazireato, 3 no beberá ni vino ni bebida alguna que pueda embriagar, ni vinagre hecho de vino o de otra bebida embriagante cualquiera, ni tampoco jugo alguno exprimido de uvas; no comerá uvas frescas ni pasas.
4 Todo el tiempo que sea nazireo, no comerá fruto alguno de la vid, desde los granos hasta el hollejo. 5 Todo el tiempo de su consagración como nazireo, no se pasará la navaja por su cabeza; hasta que pasen los días de su consagración, será persona consagrada y se dejará crecer la cabellera. 6 Durante el tiempo de su consagración no se acercará a ningún cadáver, 7 aunque sea de su padre o madre, de su hermano o hermana; en pocas palabras, si a ésos les toca morir, no se hará impuro por cuanto tiene en su cabeza la consagración a su Dios. 8 Todo el tiempo de su voto está consagrado a Yavé.
9 Si alguien muere de repente junto a él, y con esto su cabeza consagrada ha quedado impura, se rapará la cabeza el día que se purifique, y se la rapará otra vez al séptimo día. 10 El octavo día ofrecerá dos tórtolas o dos pichones al sacerdote a la entrada de la Tienda de las Citas. 11 El sacerdote ofrecerá uno en sacrificio por el pecado y el otro en holocausto; así expiará por aquel hombre la impureza contraída a causa del muerto. Consagrará de nuevo su cabeza el mismo día: 12 se consagrará a Yavé por toda la duración de su voto de nazireo y ofrecerá un cordero de un año como sacrificio por el delito. Los días anteriores son nulos, pues su voto de nazireo ha sido interrumpido.
13 Esta es la ley referente a los nazi reos. Cuando se cumpla el plazo de su consagración, el nazireo será conducido a la entrada de la Tienda de las Citas 14 y presentará su ofrenda a Yavé: un cordero de un año sin defecto en holocausto; una oveja de un año sin defecto en sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto como sacrificio de comunión; 15 un canastillo de panes ázimos de flor de harina amasada con aceite, y tortas sin levadura untadas en aceite con sus correspondientes oblaciones y libaciones.
16 El sacerdote presentará todo esto a Yavé y ofrecerá el sacrificio por el pecado y el holocausto. 17 Ofrecerá a Yavé el carnero del sacrificio de comunión junto con el canastillo de panes sin levadura y, luego, hará la ofrenda y la libación. 18 Entonces el nazireo se rapará su cabellera a la entrada de la Tienda de las Citas; tomará su cabellera de nazireo y la echará al fuego que arde debajo del sacrificio de comunión. 19 En cuanto la espaldilla del carnero esté cocida, el sacerdote la tomará; tomará también un pan y una torta sin levadura, y lo pondrá todo en manos del nazireo que acaba de rapar su cabeza. 20 El sacerdote lo mecerá todo delante de Yavé como se hace con las ofrendas. Son cosas consagradas y pertenecen al sacerdote, lo mismo que el pecho que fue mecido y el pernil que fue ofrecido. Hecho esto, el nazireo ya podrá beber vino.
21 Esta es la ley referente al nazireo que viene a presentar su ofrenda a Yavé con ocasión de su voto, aparte de lo que sus posibilidades le permitan. Si prometió algo más al hacer su voto, lo cumplirá después de cumplido lo previsto por la ley del nazireato.»
22 Yavé dijo también a Moisés: 23 «Di a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los hijos de Israel. Dirán:
:B:24 “¡Yavé te bendiga y te guarde!
25 ¡Yavé haga resplandecer su rostro sobre ti y te mire con buenos ojos!
26 ¡Yavé vuelva hacia ti su rostro y te dé la paz!”
27 Es así como ellos pondrán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.»



Salmo 72
El Rey de la paz.

—La espera del Rey de la Paz, del que hará justicia a los humildes. La espera de la paz universal después de tanto empecinamiento en masacrarse los unos a los otros.
1 Oh Dios, comunica al rey tu juicio,
1 y tu justicia a ese hijo de rey,
2 para que juzgue a tu pueblo con justicia
2 y a tus pobres en los juicios que reclaman.
3 Que montes y colinas traigan al pueblo
3 la paz y la justicia.
4 Juzgará con justicia al bajo pueblo,
4 salvará a los hijos de los pobres,
4 pues al opresor aplastará.
5 Durará tanto tiempo como el sol,
5 como la luna a lo largo de los siglos.
6 Bajará como la lluvia sobre el césped,
6 como el chubasco que moja la tierra.
7 Florecerá en sus días la justicia,
7 y una gran paz hasta el fin de las lunas.
8 Pues domina del uno al otro Mar,
8 del Río hasta el confín de las tierras.
9 Ante él se arrodillará su adversario,
9 y el polvo morderán sus enemigos.
10 Los reyes de Tarsis y de las islas
10 le pagarán tributo;
10 los reyes de Arabia y de Etiopía
10 le harán llegar sus cuotas.
11 Ante él se postrarán todos los reyes,
11 y le servirán todas las naciones.
12 Pues librará al mendigo que a él clama,
12 al pequeño que de nadie tiene apoyo;
13 él se apiada del débil y del pobre,
13 él salvará la vida de los pobres;
14 de la opresión violenta rescata su vida,
14 y su sangre que es preciosa ante sus ojos.
15 Que él viva, que le den oro de Arabia,
15 y que sin tregua rueguen por él;
15 lo bendecirán el día entero.
16 ¡Abundancia de trigo habrá en la tierra,
16 que cubrirá la cima de los montes;
16 que abunde en fruto como el Líbano,
16 se multiplicarán como hierba de la tierra!
17 Que su nombre permanezca para siempre,
17 y perdure por siempre bajo el sol.
17 En él serán benditas
17 todas las razas de la tierra,
17 le desearán felicidad todas las naciones.
18 Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
18 pues sólo él hace maravillas.
19 Bendito sea por siempre su nombre de gloria,
19 que su gloria llene la tierra entera.
19 ¡Amén, amén!
20 Aquí terminan las plegarias
20 de David, hijo de Jesé.


Hechos 9,23-43
23 Al cabo de muchos días, los judíos decidieron matarlo, 24 pero Saulo llegó a conocer su plan. Día y noche eran vigiladas las puertas de la ciudad para poder matarlo. 25 Entonces sus discípulos lo tomaron una noche y lo bajaron desde lo alto de la muralla metido en un canasto.
26 Al llegar a Jerusalén intentó juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, pues no creían que fuese realmente discípulo. 27 Entonces Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino y cómo el Señor le había hablado. También les expuso la valentía con que había predicado en Damasco en nombre de Jesús.
28 Saulo empezó a convivir con ellos. Se movía muy libremente por Jerusalén y predicaba abiertamente el Nombre del Señor. 29 Hablaba a los helenistas y discutía con ellos, pero planearon matarle. 30 Los hermanos se enteraron y lo llevaron a Cesarea, y desde allí lo enviaron a Tarso.
31 La Iglesia por entonces gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se edificaba, caminaba con los ojos puestos en el Señor y estaba llena del consuelo del Espíritu Santo.
Pedro visita las iglesias
32 Pedro, que recorría todos los lugares, fue también a visitar a los santos que vivían en Lida. 33 Allí encontró a un tal Eneas, que era paralítico y desde hacía ocho años yacía en una camilla. 34 Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y arregla tu cama.» Y de inmediato se levantó. 35 Todos los habitantes de Lida y Sarón lo vieron y se convirtieron al Señor.
36 En Jope había una discípula llamada Tabita (o Dorcas en griego), que quiere decir Gacela. Hacía muchas obras buenas y siempre ayudaba a los pobres. 37 Por aquellos días enfermó y murió: después de lavar su cuerpo, lo pusieron en la habitación del piso superior. 38 Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, al saber que Pedro estaba allí, mandaron a dos hombres con este recado: «Ven inmediatamente a donde nosotros.»
39 Pedro se fue sin más con ellos. Apenas llegó lo hicieron subir a la habitación del piso superior, donde le presentaron a todas las viudas, que estaban llorando, y le mostraban las túnicas y mantos que Tabita hacía mientras vivía con ellas. 40 Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró. Luego se volvió al cadáver y dijo: «Tabita, levántate.» 41 Ella abrió los ojos, reconoció a Pedro y se sentó. El le dio la mano y la ayudó a levantarse; luego llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.
42 Esto se supo en todo Jope, y muchos creyeron en el Señor. 43 Pedro permaneció en Jope bastante tiempo, en casa de un curtidor llamado Simón

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