DIA 57-Levítico 8--9 Salmo 59 Hechos 2,1-21


Levítico 8
Consagración de los sacerdotes

1 Yavé habló a Moisés para decirle: 2 «Toma contigo a Aarón y a sus hijos, y también sus vestiduras, el óleo de la unción, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura. 3 Luego reúne a toda la comunidad a la entrada de la Tienda de las Citas.»
4 Moisés hizo lo que Yavé le había mandado, y la comunidad se reunió a la entrada de la Tienda de las Citas. 5 Y Moisés dijo a la comunidad: «Esto es lo que Yavé ha mandado hacer.»
6 Moisés, entonces, pidió que Aarón y sus hijos se acercaran, y los lavó con agua. 7 Puso sobre Aarón la túnica y se la ajustó con el cinturón, luego lo vistió con el manto; le puso encima el «Efod» y se lo ajustó con el cinturón del Efod. 8 Luego le puso el escapulario llamado Pectoral, en el que despositó el Urim y el Tumin (o sea, dados para consultar a Yavé). 9 Le colocó también el turbante en la cabeza, y puso en su parte delantera la lámina de oro: ésta era la corona de santidad que Yavé había mandado a Moisés.
10 Después Moisés tomó el óleo de la unción y ungió la morada de Yavé y la consagró con cuanto había dentro de ella. 11 Roció con el óleo siete veces el altar y lo ungió con todos los utensilios, así como también la pila y su base, para que quedaran consagrados.
12 Moisés derramó oleo sobre la cabeza de Aarón y lo ungió para consagrarlo. 13 Luego mandó que se acercaran los hijos de Aarón, los vistió con las túnicas y se las ajustó con el cinturón; les puso las mitras como Yavé se lo había mandado. 14 Después hizo traer el novillo para el sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre la cabeza del novillo. 15 Moisés lo sacrificó. Mojando sus dedos en la sangre, untó con ella las esquinas del altar, para consagrarlo. Después derramó el resto de la sangre al pie del altar; de esta manera lo consagró, haciendo por él la expiación. 16 Moisés tomó luego toda la grasa que cubre las entrañas, el hígado y los dos riñones con su grasa y la quemó sobre el altar. 17 En cuanto al novillo con su piel, carne y excrementos, los quemó fuera del campamento, como Yavé lo había ordenado.
18 Hizo que acercaran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos le pusieron las manos sobre la cabeza. 19 Moisés lo sacrificó y roció con la sangre el altar y sus alrededores. 20 El carnero fue partido en trozos y Moisés quemó la cabeza, los trozos y las entrañas. 21 Después de lavar en agua las entrañas y las patas, y Moisés quemó todo el carnero en el altar, como holocausto de calmante olor, sacrificio por el fuego para Yavé, como Yavé había mandado a Moisés.
22 Hizo luego traer el segundo carnero, el carnero para la consagración, y Aarón y sus hijos impusieron las manos sobre su cabeza. 23 Moisés lo sacrificó y, tomando su sangre, mojó el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el pulgar de su mano derecha y el pie derecho. 24 Después pidió que se acercaran los hijos de Aarón, les untó con la sangre el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de su mano derecha y el pie derecho. Y derramó la sangre en el altar y en su derredor. 25 Luego tomó la grasa, el rabo, la grasa que cubre las entrañas, la que queda junto al hígado, los dos riñones con su grasa y el pernil derecho. 26 Sacó del canastillo de los panes sin levadura que estaba ante Yavé un pan ázimo, una torta de pan amasada en aceite y otra torta, y las puso sobre la grasa y el pernil derecho. 27 Entregó todo esto en manos de Aarón y en manos de sus hijos, haciéndolas mecer como ofrenda mecida ante Yavé. 28 Moisés la recibió luego de sus manos y la quemó en el altar por encima del ho locausto. Este fue el sacrificio de con sagración de calmante olor, sacrificio por el fuego para Yavé. 29 Moisés tomó en tonces el pecho y lo meció como ofrenda mecida ante Yavé; esta porción del carnero de la consagración fue la parte de Moisés, como Yavé se lo había mandado.
30 Después Moisés tomó el óleo de la unción y sangre de la que había encima del altar y roció a Aarón y sus vestiduras, como también a sus hijos y sus vestiduras. Así, pues, los consagró.
31 Entonces, Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: «Asen la carne en la puerta de la Tienda de las Citas y cómanla allí mismo. Coman también el pan consagrado que está en su canasto tal como lo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos lo comerán; 32 las sobras de la carne y del pan las quemarán. 33 Ustedes no se apartarán de la entrada de la Tienda de las Citas durante siete días, pues hasta el séptimo día sus manos quedarán consagradas.
34 Moisés añadió: Acabamos de hacer lo que Yavé ordenó: hicimos la expiación por ustedes. 35 Ustedes quedarán día y noche a la entrada de la Tienda de las Citas durante siete días. Ustedes deberán observar estas normas no sea que mueran, pues él mismo lo ordenó así.»
36 Aarón y sus hijos hicieron todo como Yavé ordenó por boca de Moisés.

Levítico 9
Los sacerdotes inauguran su ministerio


1 El día octavo, Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel. Entonces dijo a Aarón: 2 «Trae un ternero para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, para ofrecerlos ante Yavé. 3 Luego hablarás a los hijos de Israel para decirles: Tomen un macho cabrío para el sacrificio por el pecado y un ternero y un cordero, ambos de un año y sin defecto, para el holocausto; 4 para el sacrificio de comunión, un ternero y un carnero que se sacrificarán ante Yavé; y además una ofrenda amasada con aceite, pues hoy Yavé se manifestará delante de ustedes.»
5 Trajeron ante la Tienda lo que Moisés había mandado, y toda la comunidad se acercó, quedándose de pie delante de Yavé. Entonces Moisés dijo: 6 «Esto es lo que Yavé les manda hacer para que se les aparezca la Gloria de Yavé.» 7 Y Moisés dijo a Aarón: «Acércate al altar y ofrece tu sacrificio por el pecado y tu holocausto, haciendo así la expiación por ti mismo y por los tuyos. También presenta la ofrenda del pueblo y haz la expiación por ellos, como Yavé lo ha ordenado.»
8 Acercándose Aarón al altar sacrificó el ternero por su propio pecado. 9 Los hijos de Aarón le presentaron la sangre, y él, mojando su dedo en la sangre, untó con ella los cuernos del altar y derramó el resto de la sangre al pie del altar. 10 Quemó luego la grasa sobre el altar junto con los riñones y la telilla del hígado de la víctima por el pecado, como Yavé había mandado a Moisés, 11 pero quemó la carne y la piel fuera del campamento.
12 Después sacrificó la víctima del holocausto y los hijos de Aarón le presen taron la sangre, que derramó en el altar y alrededor. 13 Le presentaron la víctima del holocausto en trozos, juntamente con la cabeza, y lo quemó todo sobre el altar. 14 Lavó las entrañas y las patas y las que mó encima del holocausto sobre el altar.
15 Después presentó la ofrenda del pueblo. Tomó el macho cabrío por la expiación por el pueblo. Lo sacrificó como el primero e hizo la expiación. 16 Ofreció el holocausto como ordena el ritual. 17 Además presentó la oblación: tomando un puñado de ella, la quemó en el altar, encima del holocausto de la mañana. 18 Sacrificó asimismo el ternero y el carnero como sacrificios de comunión por el pueblo. Los hijos de Aarón le entregaron la sangre, que él derramó en el altar y en su derredor. 19 En cuanto a las grasas del ternero y del carnero, el rabo, la grasa que cubre las entrañas, los riñones y la telilla del hígado, 20 las pusieron sobre el pecho de las víctimas, y él las quemó sobre el altar. 21 Aarón meció los pechos y el pernil derecho como ofrenda mecida ante Yavé, conforme Moisés había ordenado.
22 Aarón, levantando las manos hacia el pueblo, lo bendijo, y luego descendió, pues terminaba de ofrecer el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio de comunión.
23 Entonces Moisés y Aarón entraron en la Tienda de las Citas y, cuando salieron, bendijeron al pueblo. En ese instante la Gloria de Yavé se apareció a todo el pueblo: 24 salió fuego de la presencia de Yavé, que consumió el holocausto y las grasas puestas sobre el altar. Todo el pueblo, al verlo, dio gritos de júbilo y cayó rostro en tierra.


Salmo 59

2 ¡Dios mío, líbrame de mis enemigos, protégeme de mis agresores; 3 líbrame de los que hacen la maldad, sálvame de los hombres criminales!
4 Mira cómo acechan a mi vida, cuántos poderosos se juntan contra mí.
4 Señor, en mí no hay crimen ni pecado, 5 pero sin falta mía acuden y se aprestan.
5 Despiértate, ven a mi encuentro y mira.
6 Señor, Dios Sabaot, Dios de Israel, despiértate, castiga a esos paganos, sé inclemente con todos esos renegados.
7 Vuelven de tarde, ladran como perros, andan dando vueltas por la ciudad.
8 A toda boca dicen barbaridades, de sus labios salen como espadas: «¡Escuche Dios, si puede!»
9 Pero tú, Señor, te burlas de ellos, te ríes de esos incrédulos.
10 Oh tú, mi fuerza, hacia ti miro, pues Dios es mi ciudadela.
11 Si mi Dios viene a mí en su bondad, me hará ver la pérdida de los que me espían.
12 Oh Dios, ordena su masacre, pues tu pueblo no debe olvidarlo.
12 Tú, tan valiente, persíguelos y mátalos, oh Señor, nuestro escudo.
13 No hay palabra de sus labios que en su boca no sea pecado.
13 Quedarán atrapados en su orgullo, en los insultos y mentiras que pronuncian.
14 En tu furor aplástalos, destrúyelos y que ya no existan más.
14 Entonces se sabrá que Dios reina en Jacob y hasta los confines de la tierra.
15 Que a la tarde regresen, que ladren como perros, que anden dando vueltas por la ciudad 16 a la caza de algo que comer y que gruñan si no se repletan.
17 Pero yo cantaré tu poder, y desde la mañana contaré tus bondades; porque tú has sido para mí una ciudadela y mi refugio en el día de la angustia.
18 Oh fuerza mía, yo quiero cantarte; mi Bastión es un Dios siempre bueno conmigo.


Hechos 2,1-21
La venida del Espíritu Santo

1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. 2 De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, 3 y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. 4 Todos quedaron llenos del Es píritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran.
5 Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. 6 Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. Todos quedaron muy desconcertados 7 y se decían, llenos de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan! 8 Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa. 9 Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, 10 de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, 11 cretenses y árabes. Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.»
12 Todos estaban asombrados y perplejos, y se preguntaban unos a otros qué querría significar todo aquello. 13 Pero algunos se reían y decían: «¡Están borrachos!»
Jesús es proclamado por primera vez
14 Entonces Pedro, con los Once a su lado, se puso de pie, alzó la voz y se dirigió a ellos diciendo: «Amigos judíos y todos los que se encuentran en Jerusalén, escúchenme, pues hay algo que deben saber. 15 No se les ocurra pensar que estamos borrachos, pues son apenas las nueve de la mañana, 16 sino que se está cumpliendo lo que anunció el profeta Joel:
17 Escuchen lo que sucederá en los últimos días, dice Dios: derramaré mi Espíritu sobre cualesquiera que sean los mortales. Sus hijos e hijas profetizarán, los jóvenes tendrán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.
18 En aquellos días derramaré mi Espíritu sobre mis siervos y mis siervas, y profetizarán.
19 Haré prodigios arriba en el cielo y señales milagrosas abajo en la tierra. 20 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre antes de que llegue el Día grande del Señor. 21 Y todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará.

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