DIA 44-Éxodo 20--21 Salmo 44 Mateo 24,1-22



Éxodo 20
El Decálogo
1 Entonces Dios dijo todas estas palabras:
2 «Yo soy Yavé, tu Dios, el que te sacó de Egipto, país de la esclavitud. 3 No tendrás otros dioses fuera de mí.
4 No te harás estatua ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, abajo, en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra. 5 No te postres ante esos dioses, ni les sirvas, porque yo, Yavé, tu Dios, soy un Dios celoso. Yo pido cuentas a hijos, nietos y biznietos por la maldad de sus padres que no me quisieron. 6 Pero me muestro favorable hasta mil generaciones con los que me aman y observan mis mandamientos.
7 No tomarás en vano el nombre de Yavé, tu Dios, porque Yavé no dejará sin castigo a aquel que toma su nombre en vano.
8 Acuérdate del día del Sábado, para santificarlo. 9 Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas. 10 Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yavé, tu Dios. Que nadie trabaje: ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país. 11 Pues en seis días Yavé hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso bendijo el Sábado y lo hizo sagrado.
12 Respeta a tu padre y a tu madre, para que se prolongue tu vida sobre la tierra que Yavé, tu Dios, te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No robarás.
16 No atestiguarás en falso contra tu prójimo.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás su mujer, ni sus servidores, su buey o su burro. No codiciarás nada de lo que le pertenece.»
18 Mientras tanto, todo el pueblo estaba mirando: todo era truenos, relámpagos y sonido de trompeta en el cerro que humeaba. Al verlo el pueblo temblaba de miedo, y se mantenían a distancia.
19 Entonces dijeron a Moisés: «Habla tú con nosotros, que te escucharemos; pero que no hable Dios, no sea que muramos.» 20 Moisés les respondió: «No teman, pues Dios ha venido para probarlos; él quiere que su temor permanezca en ustedes y así no pequen.»
21 El pueblo, pues, se mantuvo a distancia mientras Moisés se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.
El código de la Alianza
22 Yavé habló a Moisés: «Esto dirás a los hijos de Israel: ya han visto cómo yo les he hablado desde el cielo. 23 No pondrán junto a mí dioses de plata ni de oro.
24 A mí me harás un altar de tierra y sobre él ofrecerás tus sacrificios de comunión, tus ovejas y vacas; vendré a ti y te bendeciré en todo lugar en que yo haya revelado mi Nombre.
25 Si me haces un altar de piedra, no serán piedras labradas, porque al trabajarlas con el hierro quedarían profanadas. 26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se descubra tu desnudez.


Éxodo 21
1 Les dictarás estas leyes:
2 Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años: el séptimo saldrá libre sin pagar rescate.
3 Si entró solo, saldrá solo. Si tenía esposa, ella también quedará libre lo mismo que él.
4 Si su patrón le dio la mujer de la que tiene hijos, éstos y la madre serán del patrón y él saldrá solo.
5 Si el esclavo dice: «Estoy feliz con mi patrón, con mi esposa y mis hijos, no quiero salir libre solo», 6 el dueño lo llevará ante Dios y acercándolo a los postes de la puerta de su casa le horadará la oreja con su punzón y este hombre quedará a su servicio para siempre.
7 Si un hombre vende a su hija como esclava, ésta no recuperará su libertad como hace cualquier esclavo. 8 Si la joven no agrada a su dueño que debía tomarla por esposa, el dueño aceptará que otro la rescate; pero no la puede vender a un extranjero, en vista de que la ha traicionado. 9 Si la ha destinado a su hijo, le dará el trato de una joven libre. 10 Si se casa con ella y, después, con otra, no le disminuirá a la primera ni el vestido ni los derechos conyugales. 11 Y si no le da estas tres cosas, la joven saldrá libre, sin pagar nada.
12 El que hiera a otro y lo mate, morirá. 13 Si no fue intencionado, solamente porque Yavé dispuso así el accidente, yo te enseñaré un lugar en el que podrá refugiarse.
14 Pero si alguien ataca a su prójimo y lo mata por traición, hasta de mi altar lo arrancarás para matarlo.
15 El que le pegue a su padre o a su madre, muera sin remedio.
16 El que rapte a una persona, la haya vendido o esté en su posesión, muera sin remedio.
17 El que maldiga a su padre o a su madre morirá.
18 Si dos hombres se pelean y uno hiere al otro con una piedra o con el puño, pero no muere, sino que, después de guardar cama, 19 puede levantarse y andar por la calle apoyado en un bastón, el que le hirió no será culpado, pero pagará sus jornales perdidos hasta que su recuperación sea completa.
20 Si un hombre golpea a su esclavo o esclava con un palo, si mueren en sus manos, será reo de crimen. 21 Mas si sobreviven uno o dos días no se le culpará, porque le pertenecían.
22 Si unos hombres, en el curso de una pelea, dan un golpe a una mujer embarazada provocándole un aborto, sin que muera la mujer, serán multados conforme a lo que pida el marido ante los jueces.
23 Si hay lesiones, pagarán vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26 Si un hombre ha herido el ojo de su esclavo o esclava, dejándolo tuerto, le dará la libertad a cambio del ojo que le sacó. 27 Si le hace saltar un diente, lo dejará libre también a cambio de su diente.
28 Si un buey cornea a un hombre o a una mujer y los mata, será muerto a pedradas. Su carne no podrá comerse, pero el dueño del buey quedará libre. 29 Mas si el buey corneaba de tiempo atrás, y su dueño aun advertido no lo vigiló, y ese buey mata a un hombre o a una mujer, será muerto a pedradas, y su dueño también morirá. 30 Si los jueces le imponen solamente una multa, dará a cambio de su vida todo cuanto le impongan.
31 Si cornea a un muchacho o a una muchacha, se seguirá la misma norma. 32 Si lo hace a un esclavo o a una esclava, se pagarán treinta siclos de plata al dueño de ellos, y el buey morirá apedreado.
33 Si uno deja abierto un pozo, o si no tapa el pozo que está cavando, y luego cae en él un buey o un burro, 34 el propietario del pozo pagará al dueño de los animales el precio en dinero, pero el animal muerto será suyo.
35 Si el buey de uno cornea al buey de otro, causándole la muerte, venderán el vivo, repartiéndose el precio; del mismo modo se repartirán el buey muerto. 36 Mas si era notorio que el buey corneaba desde tiempo atrás, y su dueño no lo vigiló, pagará buey por buey, y el muerto será suyo.
37 Si uno roba un buey o una oveja y los mata o vende, pagará cinco bueyes por un buey y cuatro ovejas por una.



Salmo 44
Lamentación por un desastre nacional.

El pueblo creyente se dirige al Señor implorando humildemente su ayuda en una grave crisis nacional, causada por una fuerte derrota.
2 Lo escuchamos, oh Dios, con nuestros oídos y nos lo transmitieron nuestros padres: las hazañas que en su época tú hiciste, con tu propia mano, en otros tiempos.
3 Para implantarlos, expulsaste a naciones y para extenderlos, maltrataste a pueblos.
4 No conquistó al país su propia espada, ni su brazo los hizo vencedores, sino que fueron tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque los amabas.
5 Tú, mi rey y mi Dios es quien decide las victorias de Jacob.
6 Por ti hundimos a nuestros adversarios y en tu nombre pisamos a nuestros agresores.
7 No es mi arco en quien yo confío, ni es mi espada quien me da la victoria; 8 mas por ti vencemos a nuestros adversarios, tú dejas en vergüenza a los que nos odian.
9 A Dios cada día celebramos y sin cesar alabamos tu nombre.
10 Ahora, en cambio, nos rechazas y humillas y no sales al frente de nuestras tropas.
11 Nos haces ceder ante el adversario y los que nos odian saquean a gusto.
12 Nos entregas como ovejas a la matanza, y nos dispersas en medio de las naciones.
13 Vendes a tu pueblo por un precio irrisorio y no ganas nada con tu negocio.
14 Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, todos en derredor se burlan y se ríen.
15 Servimos de escarmiento a las naciones, y los pueblos menean la cabeza.
16 Tengo siempre delante mi deshonra y enrojece mi rostro la vergüenza 17 al oír los insultos y blasfemias, al ver el odio y la venganza.
18 Todo esto nos pasó sin que nosotros te olvidáramos o rompiéramos tu alianza.
19 No se dio vuelta nuestro corazón ni dejaron tu senda nuestros pasos.
20 Pero nos aplastaste en el desierto, y nos cubrió la sombra de la muerte.
21 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios tendiendo las manos hacia un dios extranjero, 22 ¿no es cierto que Dios lo hubiera visto, el que conoce los secretos del corazón?
23 Por tu causa nos matan a cada rato, y nos vemos como ovejas ante el cuchillo.
24 Despiértate, ¿por qué duermes, Señor? ¡Levántate y ven a socorrernos!
25 ¿Por qué escondes tu cara? ¿olvidas nuestra opresión, nuestra miseria?
26 Nos arrastramos por el polvo y a la tierra se pega nuestro vientre.
27 ¡Levántate, Señor, y socórrenos, acuérdate de tu bondad y líbranos!


Mateo 24,1-22
Quinta etapa (24,1—28,20): Jesús anuncia su vuelta al fin de los tiempos

– Discurso sobre la destrucción de Jerusalén, el fin del mundo y la venida del Hijo del Hombre. Hay que hacer fructificar los talentos: el criterio del amor.
– Entonces Jesús se entrega a su pasión. Su inocencia es subrayada y lo mismo su majestad real. Mientras que los sacerdotes se endurecen en su incredulidad, los discípulos reciben del Resucitado la misión de enseñar a todas las naciones: Jesús estará a su lado.

La destrucción de Jerusalén y el fin del mundo
1 Jesús salió del Templo, y mientras caminaba, sus discípulos le hacían notar las imponentes construcciones del Templo. 2 Jesús les dijo: «¿Ven todo eso? En verdad les digo: no quedará ahí piedra sobre piedra. Todo será destruido.»
3 Como Jesús después se sentara en el monte de los Olivos, los discípulos se acercaron y le preguntaron en privado: «Dinos cuándo ocurrirá todo eso. ¿Qué señales anunciarán tu venida y el fin de la historia?»
4 Jesús les contestó: «No se dejen engañar 5 cuando varios usurpen mi nombre y digan: Yo soy el Me sías. Pues engañarán a mucha gente. 6 Ustedes oirán hablar de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen; todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin. 7 Unas naciones lucharán contra otras y se levantará un reino contra otro reino habrá hambre y terremotos en diversos lugares. 8 Esos serán los primeros dolores del parto.
9 Entonces los denunciarán a ustedes y serán torturados y asesinados. Todas las naciones los odiarán por mi causa. 10 En esos días muchos tropezarán y caerán; de repente se odiarán y se traicionarán unos a otros.
11 Aparecerán falsos profetas, que engañarán a mucha gente, 12 y tanta será la maldad, que el amor se enfriará en muchos. 13 Pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará. 14 Esta Buena Nueva del Reino será proclamada en el mundo entero, y todas las naciones oirán el mensaje; después vendrá el fin.
15 Cuando ustedes vean lo anunciado por el profeta Daniel: el ídolo del invasor instalado en el Templo (que el lector sepa entender), 16 entonces los que estén en Judea huyan a los montes. 17 Si estás en la azotea de tu casa, no te demores ni bajes a buscar tus cosas. 18 Si te hallas en el campo, no vuelvas a buscar tu manto.
19 ¡Pobres de las que en aquellos días estén embarazadas o criando! 20 Rueguen para que no les toque huir en invierno o en día sábado. 21 Porque será una prueba tan enorme como no ha habido igual desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás la volverá a haber. 22 Y si ese tiempo no fuera acortado, nadie saldría con vida. Pero Dios lo acortará en consideración a sus elegidos.

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