DIA 175--2 Reyes 24--25 Proverbios 11,1-15 2 Corintios 6



2 Reyes 24
Sitio y toma de Jerusalén por los caldeos


1 Por ese entonces, Nabucodonosor, rey de Babilonia, invadió el país, y durante tres años Joaquim estuvo sometido a aquél, pero luego se rebeló.
2 Yavé envió contra Joaquim a bandas de caldeos, de arameos, de moabitas y de amoneos, las mandó contra Judá para hacerlo desaparecer, según la palabra que había dicho Yavé por boca de sus servidores los profetas. 3 Todo eso pasó por orden de Yavé. El quería apartar a Judá lejos de sí a causa de los pecados de Manasés, 4 pero también a causa de la sangre inocente, derramada de tal forma en Jerusalén que ésta se había repletado de ella. Yavé ya no quería perdonar.
5 El resto de los hechos de Joaquim, todo lo que hizo, está escrito en el Libro de las Crónicas de los reyes de Judá. 6 Joaquim se acostó con sus padres, y en su lugar reinó Joaquín, su hijo. 7 El rey de Egipto no salió más fuera de sus fronteras, porque el rey de Babilonia se había apoderado de todo lo que pertenecía al rey de Egipto, desde el torrente de Egipto hasta el río Eufrates.
Primera deportación
8 Joaquín tenía dieciocho años cuando subió al trono y reinó tres meses en Jerusalén; su madre era Nejusta, hija de Elnatán de Jerusalén. 9 Hizo lo que es malo a los ojos de Yavé tal como su padre. 10 En ese tiempo, los hombres de Nabucodonosor, rey de Babilonia, marcharon contra Jerusalén y sitiaron la ciudad. 11 Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó para atacar la ciudad mientras sus hombres la sitiaban. 12 Joaquín, rey de Judá, salió para rendirse al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus jefes y sus eunucos; el rey de Babilonia lo tomó prisionero el año ocho de su reinado.
13 Sacó todos los tesoros de la casa de Yavé y los tesoros del palacio real. Rompió todos los objetos de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para la casa de Yavé, tal como Yavé lo había predicho. 14 Desterró a todo Jerusalén, a todos los jefes y a todos los militares: en total, diez mil desterrados, contando a todos los herreros y cerrajeros; del pueblo sólo dejó a la gente humilde. 15 Desterró a Joaquín a Babilonia; mandó desterrados a Babilonia a la madre del rey, a sus mujeres, a sus eunucos y a las personas importantes del país. 16 El rey de Babilonia mandó desterrados a Babilonia a siete mil hombres que servían: mil herreros y cerrajeros y todos los hombres que podían portar armas. 17 El rey de Babilonia puso como rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanía, al que cambió el nombre por el de Sedecías.
18 Sedecías tenía veintiún años cuando subió al trono y reinó once años en Jerusalén; su madre era Jamital, hija de Jeremías, de Libna. 19 Hizo lo que es malo a los ojos de Yavé, tal como lo había hecho Joaquim. 20 Entonces la cólera de Yavé dirigió los acontecimientos para que al final echara lejos de sí a Jerusalén y a Judá: Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.



2 Reyes 25
Los caldeos toman y destruyen Jerusalén

1 El noveno año del reinado de Sedecías, el décimo día del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén con todo su ejército. Acamparon frente a la ciudad y cavaron trincheras en todo su derredor; 2 estuvo sitiada hasta el undécimo año de Sedecías. 3 El nueve del cuarto mes, era tal el hambre en la ciudad que ya no había más pan para la población. 4 Abrieron entonces un boquete en el muro y, de noche, huyeron todos los soldados por la Puerta-entre-las-dos-murallas que da al jardín del rey, y tomaron el camino del desierto. 5 El ejército de los caldeos se lanzó en persecución del rey; lo alcanzaron en la llanura de Jericó y toda su tropa se dispersó. 6 Apresaron al rey y lo llevaron a Ribla donde el rey de Babilonia, quien lo sometió a juicio. 7 El rey de Babilonia mandó degollar a los hijos de Sedecías ante sus propios ojos, luego le sacó los ojos y lo llevó encadenado a Babilonia con una doble cadena de bronce.
8 El siete del quinto mes, Nebuzaradán, jefe de los guardias y oficial del rey de Babilonia, entró a Jerusalén. Era el décimo noveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia. 9 Quemó la casa de Yavé, el palacio real y todas las casas de Jerusalén. 10 Las tropas caldeas que acompañaban al jefe de los guardias demolieron la muralla que rodeaba a Jerusalén.
11 Nebuzaradán, jefe de los guardias, desterró al resto de la población: a los que habían quedado en la ciudad, a los que habían desertado para pasarse al lado del rey de Babilonia y al resto de los artesanos. 12 El jefe de los guardias sólo dejó a la gente humilde del país para que trabajaran como viñateros y labradores.
Saqueo de Jerusalén y segunda deportación
13 Los caldeos rompieron las columnas de bronce de la casa de Yavé, las bases y el Mar de bronce que había en la casa de Yavé y se llevaron todo ese bronce a Babilonia. 14 También se llevaron los calderos, las paletas, los cuchillos, las copas y todos los objetos de bronce que se usaban para el culto. 15 El jefe de los guardias se apoderó también de los incensarios y de las vasijas, de todo lo que era de oro y plata.
16 Las dos columnas, el Mar de bronce y sus bases, que había hecho Salomón para la casa de Yavé, todo eso equivalía a una cantidad incalculable de bronce. 17 Pues, la altura de cada columna era de cinco metros, encima de ella iba puesto un capitel de bronce, cuya altura era de un metro y medio. Además estaban la red y las granadas que rodeaban al capitel, que eran también de bronce; ambas columnas eran iguales.
18 El jefe de los guardias tomó preso a Seraías, el primero de los sacerdotes, a Sefanías, su segundo y a los tres guardias de las puertas. 19 También tomó presos a un eunuco de la ciudad que estaba encargado de la gente del ejército, a cinco hombres del servicio privado del rey que estaban en la ciudad, al secretario del jefe del ejército, encargado del reclutamiento de los ciudadanos, y a sesenta ciudadanos más que estaban entonces en la ciudad. 20 Nebuzaradán, jefe de los guardias, los arrestó y los mandó a Ribla donde el rey de Babilonia. 21 El rey de Babilonia los condenó a muerte en Ribla, en el territorio de Jamat. De ese modo fue desterrado Judá lejos de su tierra.
Godolías, gobernador de Judá
22 Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dejado a una parte de la población de Judá en el país; puso como gobernador a Godolías, hijo de Ajiam, hijo de Safán. 23 Cuando los jefes del ejército y sus hombres supieron que el rey de Babilonia había puesto como gobernador a Godo lías, fueron a Mispá a verlo; eran Ismael, hijo de Netanías, Yojanán, hijo de Careaj, Seraías, hijo de Tanjumet que era de Netofa y Jazanías del territorio de Maacá. Fueron donde él junto con sus tropas.
24 Godolías les declaró con juramento a ellos y a sus hombres: «No tengan miedo de los caldeos, quédense en el país, sirvan al rey de Babilonia y no les pasará nada». 25 Pero al séptimo mes, Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, que pertenecía a la familia real, llegó con diez de sus hombres y dio muerte a Godolías y a los judíos y caldeos que estaban con él en Mispá. 26 Entonces todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande, huyeron a Egipto, junto con los jefes del ejército, por miedo a los caldeos.
27 El trigésimo séptimo año de la deportación de Joaquín, rey de Judá, el duódecimo mes, el día veintisiete del mes, Evil- Merodoc, rey de Babilonia, indultó a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la prisión. Evil-Merodoc, que había subido al trono ese año, 28 trabó amistad con Joaquín y puso el trono de éste encima de los tronos de los otros reyes deportados igual que él a Babilonia. 29 Le quitó sus ropas de prisionero, y en adelante, hasta el fin de la vida de Joaquín, comió éste en la mesa del rey. 30 Su manutención fue asegurada constantemente por el rey de Babilonia, día tras día, hasta el fin de su vida.


Proverbios 11,1-15
1 Yavé odia la balanza falsa, le agrada el peso justo.
2 Hoy la arrogancia, mañana la vergüenza: la sabiduría vive con los modestos.
3 La integridad guía a los hombres rectos; la perversidad lleva a los impíos a su perdición.
4 En el día de la cólera, la riqueza no servirá de nada, pero la honradez librará de la muerte.
5 La honradez les abre un camino recto a los hombres íntegros; los malvados se pierden en el de su maldad.
6 Los hombres buenos se salvan debido a su justicia, pero los impíos son presa de su propia ambición.
7 Cuando al malvado le llega la muerte, se acaba su esperanza; sus riquezas ya no lo amparan.
8 El justo se verá libre del peligro, en su lugar caerá el malvado.
9 Cuando el impío habla, trata de destruir a su prójimo; la sabiduría de los justos les permite liberarse de ello.
10 Cuando les va bien a los justos la ciudad se alegra, cuando los malvados pierden, hay fiesta.
11 La ciudad prosperará mientras los justos la bendigan; su ruina se deberá a las intrigas de los malvados.
12 El hombre sin corazón denigra a su prójimo, el hombre prudente guarda silencio.
13 El cuentista revela los secretos; el que merece confianza guarda el secreto.
14 Cuando no hay dirección, el pueblo va a la deriva, la salvación depende del número de los consejeros.
15 El que sirve de aval a un extranjero se arriesga mucho; el que se abstiene de eso estará seguro.


2 Corintios 6
1 Somos, pues, los ayudantes de Dios, y ahora les suplicamos que no hagan inútil la gracia de Dios que han recibido. 2 Dice la Escritura: En el momento fijado te escuché, en el día de la salvación te ayudé. Este es el momento favorable, éste es el día de la salvación.
Las pruebas de un apóstol
3 Nos preocupamos en toda circunstancia de no dar a otro ningún pretexto para criticar nuestra misión; 4 al contrario, de mil maneras demostramos ser auténticos ministros de Dios que lo soportan todo: las persecuciones, las privaciones, las angustias, 5 los azotes, las detenciones, las oposiciones violentas, las fatigas, las noches sin dormir y los días sin comer.
6 Procedemos con integridad, conocimiento, espíritu abierto y bondad, impulsados por el Espíritu Santo y el amor sincero, 7 con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos.
8 Unas veces nos honran y otras nos insultan; recibimos tanto críticas como alabanzas; pasamos por mentirosos, aunque decimos la verdad; 9 por desconocidos, aunque nos conocen. Nos dan por muertos, pero vivimos; se suceden los castigos, pero no somos ajusticiados; 10 nos tocan mil penas, y permanecemos alegres. Somos pobres, y enriquecemos a muchos; no tenemos nada, y lo poseemos todo.
11 Corintios, les hablo con franqueza; les abro mi corazón. 12 Estoy abierto con ustedes, pero ustedes se encierran en sí mismos. 13 Páguennos con la misma moneda. Les hablo como a hijos; sean más abiertos.
Ningún compromiso con el mal
14 No se emparejen con los que rechazan la fe: ¿podrían unirse la justicia y la maldad? ¿Podrían convivir la luz y las tinieblas? 15 ¿Podría haber armonía entre Cristo y Satanás? ¿Qué unión puede haber entre el que cree y el que ya no cree? 16 ¿Qué tiene que ver el Templo de Dios con los ídolos?
16 Nosotros somos el Templo del Dios vivo. Dios lo dijo: Habitaré y viviré en medio de ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 17 Por eso, salgan de en medio de ellos y apártense, dice el Señor. No toquen nada impuro y yo los miraré con agrado. 18 Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos e hijas, dice el Señor, Dueño del universo.

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