DIA 112 -- Josué 21--22 Salmo 113 Gálatas 4

Josué 21
Las ciudades de los levitas

1 Los jefes de familia de los levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué hijo de Nun y a los jefes de los clanes de las tribus de Israel 2 en Silo, en el territorio de Canaán y les dijeron: «Yavé ordenó por boca de Moisés que nos dieran ciudades para vivir en ellas y pastizales para nuestro ganado». 3 Los israelitas dieron pues a los levitas, conforme a la orden de Yavé, las siguientes ciudades con sus pastizales, tomándolas de su propia parte.
4 Hicieron el sorteo para los clanes de los cahatitas. Estos hijos del sacerdote Aarón establecidos en las tribus de Judá, de Simeón y de Benjamín recibieron trece ciudades 5 Los otros hijos de Cahat recibieron según sus clanes diez ciudades en las tribus de Efraín, de Dan y en la media tribu de Manasés. 6 Los hijos de Guersón recibieron según sus clanes trece ciudades en las tribus de Isacar, de Aser, de Neftalí y en la media tribu de Manasés instalada en Basán. 7 Los hijos de Marari recibieron según sus clanes doce ciudades en las tribus de Rubén, de Gad y de Zabulón.
8 Los israelitas asignaron pues por sorteo esas ciudades y sus pastizales a los levitas tal como Yavé lo había ordenado por boca de Moisés.
9 Estos son los nombres de las ciudades que les dieron en la tribu de Judá y en la tribu de Simeón. 10 La primera parte fue para los hijos de Aarón que pertenecían al clan de los cahatitas, de la tribu de Leví. 11 En la montaña de Judá les dieron Quiriat-Arba con sus pastizales, era la ciudad del padre de Anac (actualmente Hebrón). 12 Pero a Caleb, hijo de Jefoné, le dieron en propiedad el campo de esa ciudad y sus aldeas. 13 Dieron a los hijos del sacerdote Aarón Hebrón y sus pastizales (Hebrón era una ciudad de refugio para los que habían dado muerte a alguien), Libna y sus pastizales, 14 Yatir y sus pastizales, Estemoa y sus pastizales, 15 Jolón y sus pastizales, Debir y sus pastizales, 16 Asán y sus pastizales, Yuta y sus pastizales y Betsemés y sus pastizales: nueve ciudades en estas tribus. 17 En la tribu de Benjamín: Gabaón y sus pastizales, Gueba y sus pastizales, 18 Anatot y sus pastizales y Almón y sus pastizales: cuatro ciudades. 19 El total de ciudades para los sacerdotes, hijos de Aarón fue de trece ciudades con sus pastizales.
20 Para los otros clanes de los hijos de Cahat, para los demás levitas hijos de Cahat, se tomaron ciudades de la tribu de Efraín. 21 Les dieron Siquem y sus pastizales, en la montaña de Efraín (era una ciudad de refugio para los que habían dado muerte a alguien), Guezer y sus pastizales, 22 Cibsaim y sus pastizales y Bet-Horón y sus pastizales: cuatro ciudades. 23 En la tribu de Dan: Eltequé y sus pastizales, Guibetón y sus pastizales, 24 Ayalón y sus pastizales y Get-rimón y sus pastizales: cuatro ciudades. 25 En la media tribu de Manasés: Tanac y sus pastizales y Jiblean y sus pastizales: dos ciudades. 26 El total fue de diez ciudades con sus pastizales, para los clanes que faltaban de los hijos de Cahat.
27 A los hijos de Guersón que pertenecían al clan de Leví, les dieron Golán en Basán (era una ciudad de refugio para los que habían dado muerte a alguien), y Astarot con sus pastizales, en la media tribu de Manasés: dos ciudades. 28 En la tribu de Isacar: Quisión y sus pastizales, Daberat y sus pastizales, 29 Yarmut y sus pastizales y Enganim y sus pastizales: cuatro ciudades. 30 En la tribu de Aser: Miseal y sus pastizales, Abdón y sus pastizales, 31 Helcat y sus pastizales y Rejob y sus pastizales: cuatro ciudades. 32 En la tribu de Neftalí: Cadés de Galilea (era una ciudad de refugio para los que habían dado muerte a alguien) y sus pastizales, Hamot-Dor y sus pastizales y Cartán y sus pastizales: tres ciudades. 33 El total de ciudades para los clanes de Guersón fue de trece ciudades y sus pastizales.
34 Al clan de los hijos de Merarí, es decir a todo el resto de los levitas, les asignaron, en la tribu de Zabulón Yoqneam y sus pastizales, Carta y sus pastizales, 35 Rimón y sus pastizales y Nahalal y sus pastizales: cuatro ciudades. 36 Al otro lado del Jordán, frente a Jericó, en la tribu de Rubén: Beser en el desierto, en la meseta (era una ciudad de refugio para los que habían dado muerte a alguien) y sus pastizales, Yahas y sus pastizales, 37 Quedemot y sus pastizales y Mefaat y sus pastizales: cuatro ciudades. 38 En la tribu de Gad: Ramot de Galaad (era una ciudad de refugio para los que habían dado muerte a alguien) y sus pastizales, Mahanaim y sus pastizales, 39 Jesbón y sus pastizales y Yaser y sus pastizales: cuatro ciudades. 40 El total de las ciudades que fueron asignadas al clan de los hijos de Merarí, lo que faltaba de los clanes de Leví, fue de doce ciudades.
41 El total de las ciudades asignadas a los levitas en medio de los territorios de los israelitas fue de cuarenta y ocho. 42 La ciudad se entendía de la ciudad y de sus pastizales que la rodeaban, y así era para todas las ciudades.
43 De ese modo Yavé dio a los israelitas todo el país que había jurado a sus padres que les daría, se adueñaron de él y se instalaron allí. 44 Yavé les concedió la paz en todas sus fronteras, tal como lo había jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente. Yavé puso en sus manos a todos sus enemigos. 45 Ninguna de las promesas que Yavé había hecho a la casa de Israel quedó en el olvido: todo se realizó.


Josué 22
El altar en la otra ribera del Jordán
1 Josué convocó a la gente de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés, 2 y les dijo: «Ustedes han obedecido todo lo que Moisés, servidor de Yavé, les ordenó y me han obedecido en todo lo que les mandé. 3 Ha pasado mucho tiempo, pero ustedes no han abandonado a sus hermanos hasta el día de hoy, y han observado fielmente el mandamiento de Yavé su Dios. 4 Ahora que Yavé su Dios concedió el descanso a sus hermanos, como se lo había dicho, vuelvan y ocupen nuevamente sus tiendas, en el territorio que les pertenece y que Moisés, servidor de Yavé, les dio al otro lado del Jordán. 5 Tan solo acuérdense de poner en práctica los mandamientos y las leyes que Moisés, el servidor de Yavé, les prescribió. Amen a Yavé su Dios, sigan todos sus caminos, guarden sus mandamientos, apéguense a él y sírvanlo con todo su corazón y con toda su alma». 6 Josué los bendijo, luego los despidió y retornaron a sus hogares.
7 Moisés había dado Basán a una mitad de la tribu de Manasés; a la otra mitad de la tribu Josué le dio una herencia entre sus hermanos, al oeste del Jordán. Al enviarlos de vuelta a sus tiendas, Josué los bendijo. 8 Les dijo: «Vuelvan a sus tiendas cargados de riquezas: ¡Cuánto ganado, oro, plata, bronce, hierro y ropa! Repartan los despojos de sus enemigos entre sus hermanos».
9 La gente de Rubén, Gad y de la media tribu de Manasés dejaron a los israelitas en Silo, en el territorio de Canaán. Regresaron al territorio de Galaad, pues esa era la herencia que habían recibido tal como Yavé lo había ordenado por medio de Moisés.
10 Cuando llegaron a los alrededores del Jordán que forma parte del territorio de Galaad, la gente de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés construyeron un altar en la ribera del Jordán. Era un altar de una altura impresionante.
11 La noticia llegó a los israelitas: «¡Fíjense que la gente de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés construyeron un altar frente al territorio de Canaán, en los alrededores de Guilgal del Jordán, junto a la frontera de los israelitas». 12 Entonces toda la comunidad de Israel se reunió en Silo para subir contra ellos y hacerles la guerra.
13 Los israelitas mandaron donde la gente de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés, en el territorio de Galaad, a Finjas, hijo del sacerdote Eleazar, 14 y a diez jefes con él: un jefe de clan por cada una de las tribus de Israel. 15 Cuando llegaron donde la gente de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés, en el territorio de Galaad, les dijeron: 16 «Esto es lo que dice la comunidad de Yavé: ¡Ustedes han cometido una infidelidad con el Dios de Is rael! ¿Así que quieren apartarse de Yavé? ¡Al construir un altar se han rebelado contra Yavé! 17 ¿No les bastó con el crimen de Peor? Todavía no nos hemos recuperado de la peste que asoló a toda la comunidad de Yavé. 18 Si hoy día se han rebelado contra Yavé, mañana él se enojará con toda la comunidad de Israel. 19 Si el territorio que poseen les parece impuro, vénganse al territorio que es la herencia de Yavé, allí donde él ha establecido su morada, y les darán una porción en medio de nosotros. Pero no se rebelen contra Yavé y contra nosotros, construyendo un altar distinto al de Yavé nuestro Dios. 20 Acuérdense de la infidelidad de Acán, hijo de Zerá, a propósito del anatema: la cólera de Yavé castigó a toda la comunidad de Israel, y no murió solamente él por culpa de su crimen».
21 La gente de Rubén, de Gad y de la media tribu de Manasés respondieron a los jefes de los clanes de Israel: 22 «El Dios de los dioses, Yavé, el Dios de los dioses, sabe la verdad e Israel debe saberla. Si nos hubiéramos rebelado contra Yavé, si le hubiésemos sido infieles, entonces que Yavé no nos perdone. 23 Si edificamos este altar para apartarnos de Yavé, para ofrecerle holocaustos y oblaciones, para presentarle sacrificios de comunión, que el mismo Yavé nos pida cuenta de ello. 24 Pero actuamos así por temor a lo que pudiera ocurrir después; a lo mejor un día sus hijos dirán a los nuestros: «¿Qué tienen ustedes que ver con Yavé, Dios de Israel? 25 Yavé puso el Jordán como frontera entre nosotros y ustedes, ustedes no tienen pues parte alguna con Yavé. Y de ese modo, debido a sus hijos, nuestros hijos dejarán de temer a Yavé. 26 Entonces nos dijimos: Construyamos un altar, no para ofrecer en él holocaustos o sacrificios, 27 sino para que sea un testimonio entre nosotros y ustedes, y entre nuestros descendientes. Será una prueba de que practicamos el culto a Yavé, en presencia de él, por nuestros holocaustos, nuestra ofrendas y nuestros sacrificios de comunión. De ese modo sus hijos no podrán decir a los nuestros: Ustedes no tienen nada que ver con Yavé.
28 Nos dijimos: Si mañana nos hablan de esa manera a nosotros o a nuestros descendientes, les diremos: Miren la forma del altar de Yavé que nuestros padres construyeron, no para los holocaustos o para los sacrificios sino para que sea una prueba entre nosotros y ustedes. 29 No queremos rebelarnos contra Yavé ni dejar de servirle. No construimos este altar para el holocausto, para la ofrenda o para el sacrificio de comunión, ni tampoco en menosprecio del altar de Yavé que está delante de su Morada».
30 Esas palabras que pronunciaron los hijos de Rubén, de Gad y de Manasés les gustaron al sacerdote Finjas, a los jefes de la comunidad y los jefes de los clanes de Israel que estaban con él. 31 El sacerdote Finjas dijo a los hijos de Rubén, de Gad y de Manasés: «Ahora sabemos que Yavé está en medio de nosotros ya que ustedes no cometieron infidelidad contra Yavé. Ustedes han ahorrado a Israel los azotes de Yavé».
32 Entonces, dejando a los hijos de Rubén y de Gad en el territorio de Galaad, el sacerdote Finjas y los jefes regresaron al país de Canaán, donde los israelitas. Les dieron cuenta de todo, 33 y los israelitas lo aprobaron. Bendijeron a Dios y desistieron de marchar en son de guerra para arrasar el territorio donde vivían los hijos de Rubén y de Gad. 34 Por su parte los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron a ese altar «Testigo», porque dijeron: «Es testigo entre nosotros de que Yavé es Dios».


Salmo 113
¡Pobres y humildes, alaben al Señor!.
—Lo que distingue a Dios de los hombres, no es solamente la obra inmensa de su creación, sino su manera de actuar con nosotros, su preferencia por lo que los hombres desprecian. Le gusta elegir, para realizar sus obras de gracia, a instrumentos débiles.
1 ¡Aleluya!
1 ¡Alaben, servidores del Señor,
1 alaben el nombre del Señor!
2 ¡Bendito sea el nombre del Señor
2 ahora y para siempre!
3 ¡Desde donde sale el sol hasta su ocaso,
3 alabado sea el nombre del Señor!
4 ¡El Señor domina a todas las naciones,
4 su gloria está por encima de los cielos!
5 ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
5 que se sienta en las alturas,
5 pero que se inclina para ver
5 los cielos y la tierra?
7 Al pobre lo recoge desde el polvo,
7 de la mugre retira al desvalido,
8 para darle un asiento entre los nobles,
8 con los grandes de su pueblo.
9 Da un hogar a la mujer estéril,
9 ahora feliz madre de sus hijos.


Gálatas 4
1 Ahora yo digo: mientras el hijo del dueño de casa es aún niño, no tiene ninguna ventaja sobre los esclavos, a pesar de que es dueño de todos ellos. 2 Está sometido a quienes lo cuidan o se encargan de sus asuntos hasta la fecha fijada por su padre. 3 De igual modo, también nosotros pasamos por una etapa de niñez y estuvimos sometidos a las normas y principios que rigen el mundo. 4 Pero, cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, que nació de mujer y fue sometido a la Ley, 5 con el fin de rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que así recibiéramos nuestros derechos como hijos. 6 Ustedes ahora son hijos, y como son hijos, Dios ha mandado a nuestros corazones el Espíritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá!, o sea: ¡Padre!
7 De modo que ya no eres esclavo, sino hijo, y siendo hijo, Dios te da la herencia.
8 En otros tiempos no conocían a Dios y sirvieron a los que no son dioses; 9 pero si ahora conocen a Dios o, más bien, Dios los ha conocido a ustedes, ¿cómo pueden volver a normas y principios miserables y sin fuerza? ¿Quieren ser de nuevo sus esclavos? 10 Y van a observar ciertos días, y las lunas nuevas, y tal tiempo, y ese año... 11 Me temo que todas mis penas hayan sido inútiles.
¿Por qué han vuelto atrás?
12 Les ruego, hermanos, háganse como yo, pues yo también me hice como ustedes. Siempre me han tratado bien. 13 Recuerden que en los comienzos, me enfermé mientras los evangelizaba. 14 A pesar de ser una prueba para ustedes, no me despreciaron ni me rechazaron, sino que me acogieron como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
15 ¿Por qué se perdió la alegría de aquel tiempo? No miento, estoy seguro de que se habrían sacado los ojos para dármelos. 16 ¿Y me he vuelto un enemigo ahora porque les digo la verdad?
17 Esa gente les demuestra mucho interés, pero no es para bien; quieren apartarlos de mí y que se interesen por ellos. 18 ¡Ojalá ustedes fueran siempre objeto de gran atención, y no solamente de la mía cuando estoy con ustedes!
19 Hijitos míos, de nuevo sufro por ustedes dolores de alumbramiento, hasta que Cristo haya tomado forma en ustedes. 20 Cuánto desearía estar ahora con ustedes y emplear las palabras justas, porque ya no sé qué hacer por ustedes.
Comparación de Sara y Agar
21 Ustedes, que quieren obedecer a la Ley, díganme: ¿acaso la entienden? 22 Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de la esclava y el otro de la mujer libre, su esposa. 23 El hijo de la esclava le nació como cualquier ser humano, mientras que el hijo de la libre se lo debía a una promesa de Dios.
24 Aquí simbólicamente reconocemos dos alianzas. La primera, la del monte Sinaí, es Agar, que da a luz a esclavos. 25 Agar era de Arabia, donde está el monte Sinaí, y representa a la Jerusalén actual, que es esclava, lo mismo que sus hijos.
26 En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre. 27 La Escritura dice: Alégrate, mujer estéril y sin hijos; estalla en gritos de alegría, tú que no has conocido los dolores de parto, pues serán más los hijos de la madre abandonada que los de la casada.
28 Hermanos, ustedes, como Isaac, son hijos de la promesa. 29 Pero así como entonces el hijo según la carne perseguía a Isaac, hijo según el espíritu, lo mismo pasa ahora. 30 Y ¿qué dice la Escritura? Echa a la esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no puede compartir la herencia junto al hijo de la mujer libre. 31 Hermanos, nosotros somos hijos de la mujer libre y no de la esclava.

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