DIA 64--Levítico 21–22 Salmo 66 Hechos 6



Levítico 21
1 Yavé dijo a Moisés: «Habla a los sacerdotes, hijos de Aarón, y diles: Que ninguno de ustedes se haga impuro por un muerto 2 excepto por sus parientes más próximos, por su madre, su padre, sus hijos, sus hijas o sus hermanos. 3 También podrá contraer impureza por el duelo de una hermana que vivía con él y no tenía marido. 4 Siendo señor en medio de su pueblo, toda mancha suya profana su pueblo.
5 No raparán su cabeza ni rasurarán los lados de su barba, ni se harán cortes en su cuerpo. 6 Serán santos para su Dios y no profanarán su Nombre porque son ellos los que ofrecen los sacrificios por el fuego, alimento de su Dios; por esto han de ser santos. 7 No tomarán una mujer prostituta o deshonrada, ni tampoco una mujer despedida por su marido, porque el sacerdote está consagrado a Dios. 8 Al sacerdote lo tendrás por santo, pues él ofrece el pan de tu Dios; será santo para ti porque yo soy Santo, yo Yavé, que les santifico a ustedes.
9 Si se prostituye la hija de un sacerdote, se profana a sí misma y a su padre: será quemada viva.
10 El sacerdote que ha sido puesto más alto que sus hermanos, sobre cuya cabeza se ha derramado el óleo de unción, y que ha sido consagrado con la investidur de los ornamentos, en ningún caso tendrá su cabellera suelta ni rasgará sus vestidos. 11 No se hará impuro por haberse acercado a un muerto, aun por un padre o una madre. 12 No puede salir del Lugar Santo sin profanar el orden del Lugar Santo, porque el óleo que lo consagró a su Dios permanece sobre él como una diadema sobre su cabeza: ¡Yo soy Yavé!
13 El sumo sacerdote tomará mujer virgen. No tomará una viuda o una mujer despedida, o deshonrada o prostituta. 14 Solamente tomará una mujer virgen de su pueblo. 15 No profanará a su posteridad en medio de su pueblo, porque yo soy Yavé, que a él lo hago santo.»
16 Yavé dijo a Moisés: 17 «Habla a Aarón y dile: Ninguno de tu descendencia, ahora o en el futuro, que tenga una deformidad ofrecerá el alimento de su Dios. 18 Ningún varón que tenga un defecto presentará las ofrendas: ya sea ciego o cojo, desfigurado o desproporcionado, 19 o un hombre que tenga fracturado un pie o una mano, 20 o que sea jorobado, enano o bisojo, sarnoso y tiñoso, o con los testículos aplastados.
21 Ningún descendiente del sacerdote Aarón que tenga un defecto, se acercará para ofrecer a Yavé los sacrificios por el fuego.
21 El que tiene alguna deformidad no ofrecerá el alimento de su Dios; 22 eso sí, lo podrá comer y se alimentará de las cosas santas. 23 Pero, debido a su defecto corporal, no irá hasta el velo ni se acercará al altar; así no profanará mi santuario, porque yo soy Yavé, que a ellos los santifico.»
24 Y Moisés repitió todo esto a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel.



Levítico 22
1 Yavé dijo a Moisés: 2 «Enseña a Aarón y a sus hijos cuándo se deben abstener de las cosas santas que los hijos de Israel me consagren, para que no profanen mi santo Nombre: ¡Yo soy Yavé!
3 Diles: Cualquier descendiente de ustedes en las generaciones venideras que, estando impuro, se acerque a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a Yavé, ése será exterminado de mi presencia: ¡Yo soy Yavé!
4 Todo descendiente de Aarón que sea leproso, o padezca derrame, no comerá de las cosas sagradas hasta que se purifique. Si tocó un cadáver o si ha tenido un derrame seminal; 5 si tocó un reptil cualquiera o a un hombre que lo contamine, haciéndolo impuro, 6 en ese caso será impuro hasta la tarde y no comerá de las cosas santas hasta después de haber bañado su cuerpo en agua. 7 Pero, cuando se haya puesto el sol, será puro y podrá comer de las cosas santas porque son su alimento.
8 No comerán animal muerto o destrozado, pues con él se harían impuros: ¡Yo soy Yavé!
9 Ustedes guardarán estos preceptos míos, no sea que carguen con un pecado y mueran a consecuencia de esta profanación: ¡Yo soy Yavé, y a ustedes los hago santos!
10 Ningún extraño comerá de las cosas sagradas; el que viva en casa del sacerdote o que trabaje a su servicio, no comerá de las cosas sagradas. 11 Pero si un sacerdote adquiere un esclavo comprándolo, éste podrá comer de las cosas sagradas y también los que han nacido en su casa comerán de su alimento.
12 La hija de un sacerdote, si está casada con un extraño, no podrá comer de las cosas sagradas. 13 Pero, si queda viuda o es despedida por su esposo sin tener hijos y vuelve a la casa de su padre, podrá comer el pan de su padre, como cuando era joven. Pero ningún extraño comerá de él.
14 Quien sin darse cuenta coma algo sagrado, lo restituirá al sacerdote, añadiendo un quinto de más. 15 No profanen, pues, las cosas sagradas de los hijos de Israel, reservadas para Yavé, 16 porque al comerlas cargarían con un pecado: ¡Yo soy Yavé, que los santifica a ustedes!»
17 Yavé habló a Moisés y le dijo: 18 «Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel y diles: Cuando un israelita, o un forastero en Israel, presente una ofrenda en cumplimiento de un voto o como ofrenda voluntaria a Yavé, 19 la víctima sólo será aceptada si es macho, sin defecto, buey, oveja o cabra. 20 No ofrezcan nada defectuoso, pues no será aceptado.
21 Si alguien ofrece a Yavé ganado mayor o menor como sacrificio de comunión, sea en cumplimiento de un voto o como ofrenda voluntaria, el animal será aceptado si es sin mancha ni defecto. 22 Nunca ofrezcan a Yavé ni pongan en el altar como sacrificio por el fuego para Yavé, un animal ciego, quebrado, mutilado, con llagas o sarna. 23 Si es buey u oveja desproporcionado o enano, podrán presentarlo como ofrenda voluntaria, pero no será aceptado en cumplimiento de voto. 24 No ofrezcan a Yavé animal alguno que tenga los testículos aplastados, hundidos, cortados o arrancados. No harán esto en el país de ustedes, 25 ni tampoco recibirán de mano de extranjeros alguna de estas víctimas para ofrecerla como alimento del Dios de ustedes, porque dicha mutilación es un defecto, y con esto no será aceptada.»
26 Yavé dijo a Moisés: 27 «Cuando nazca un ternero, cordero o cabrito, quedará con su madre siete días; desde el día octavo será aceptado como ofrenda por el fuego para Yavé. 28 No degüellen en el mismo día una vaca o una oveja con su cría. 29 Cuando ofrezcan un sacrificio de acción de gracias a Yavé, háganlo de manera que le agrade. 30 Comerán la víctima en el mismo día y no dejarán nada para el día siguiente: ¡Yo soy Yavé!
31 Guarden mis mandamientos y pónganlos en práctica: ¡Yo soy Yavé! 32 No profanen mi santo Nombre, para que yo sea reconocido santo en medio de los hijos de Israel. 33 Yo soy Yavé, que los santifico a ustedes y que los hice salir de Egipto para ser su Dios, Yo, Yavé.»


Salmo 66
Acción de gracias al terminar la lucha
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—El jefe de la comunidad da gracias, en nombre de todos, a Dios, que libró al pueblo de sus pruebas.
2 Aclamen a Dios en toda la tierra,
2 canten salmos a su glorioso nombre,
2 hagan alarde de sus alabanzas.
3 Digan a Dios: ¡Qué terribles son tus obras!
3 Tu fuerza es tal que tus enemigos
3 se convierten en tus aduladores.
4 Toda la tierra ante ti se inclina,
4 te canta y celebra tu Nombre.
5 Vengan a ver las obras de Dios:
5 sus milagros que a los hombres espantan.
6 Transforma el mar en tierra firme,
6 por el río pasaron caminando;
6 ¡Que para él sean nuestros festejos,
6 para el Valiente, siempre vencedor!
7 Con sus ojos vigila a las naciones
7 no sea que se alcen los rebeldes.
8 Bendigan, pueblos, a nuestro Dios,
8 que se escuchen sus voces, que lo alaban,
9 porque él nos ha devuelto a la vida
9 y no dejó que tropezaran nuestros pies.
10 ¿Oh Dios, por qué nos examinaste
10 y nos pusiste en el crisol como la plata?
11 Nos hiciste caer en la trampa
11 y la angustia nos apretó el estómago.
12 Dejaste que un cualquiera
12 cabalgara sobre nuestras cabezas,
12 por el fuego y por el agua hemos pasado
12 pero, al fin, nos has hecho respirar.
13 Llegaré hasta tu Casa con holocaustos,
13 y te cumpliré mis votos,
14 que en mi angustia mis labios pronunciaron
14 y ratificó mi boca.
15 Te ofreceré animales bien cebados,
15 hacia ti subirá el humo de los corderos,
15 te inmolaré bueyes y chivos.
16 Vengan a oírme los que temen a Dios,
16 les contaré lo que hizo por mí.
17 Mi boca le gritaba alabanzas
17 pues estaban debajo de mi lengua.
18 Si hubiere visto maldad en mi corazón,
18 el Señor no me habría escuchado.
19 Pero Dios me escuchó
19 y atendió a la voz de mi plegaria.
20 ¡Bendito sea Dios,
20 que no desvió mi súplica
20 ni apartó de mi su amor!




Hechos 6
Los Doce y la elección de los Siete

1 Por aquellos días, como el número de los discípulos iba en aumento, hubo quejas de los llamados helenistas contra los llamados hebreos, porque según ellos sus viudas eran tratadas con negligencia en el servicio diario.
2 Los Doce reunieron la asamblea de los discípulos y les dijeron: «No es correcto que nosotros descuidemos la Palabra de Dios por hacernos cargo de este servicio. 3 Por lo tanto, hermanos, elijan entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu y de sabiduría; les confiaremos esta tarea 4 mientras que nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la Palabra.»
5 Toda la asamblea estuvo de acuerdo y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Pármenas y Nicolás, que era un prosélito de Antioquía. 6 Los presentaron a los apóstoles, quienes se pusieron en oración y les impusieron las manos.
7 La Palabra de Dios se difundía; el número de los discípulos en Jerusalén aumentaba considerablemente, e incluso un buen grupo de sacerdotes había aceptado la fe.
Historia de Esteban
8 Esteban, hombre lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y señales milagrosas en medio del pueblo. 9 Se le echaron encima algunos de la sinagoga llamada de los libertos y otros llegados de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia. Se pusieron a discutir con Esteban, 10 pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. 11 Al no poder resistir a la verdad, sobornaron a unos hombres para que afirmaran: «Hemos oído hablar a este hombre contra Moisés y contra Dios.»
12 Con esto alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la Ley, llegaron de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. 13 Allí se presentaron testigos falsos que declararon: «Este hombre no cesa de hablar contra nuestro Lugar Santo y contra la Ley. 14 Le hemos oído decir que Jesús el Nazareno destruirá este Lugar Santo y cambiará las costumbres que nos dejó Moisés.»
15 En ese momento todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron los ojos en Esteban, y su rostro les pareció como el de un ángel.