DIA 94-Deuteronomio 14--16 Salmo 95 Hechos 23,12-35



Deuteronomio 14
1 Yavé, Dios de ustedes, los tiene por sus hijos.
1 No se hagan incisiones ni se corten el pelo en la frente por un difunto. 2 Pues tú eres un pueblo santo y consagrado a Yavé, tu Dios. Yavé te ha elegido de entre todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra, para que seas su propio pueblo.
Animales “puros” e “impuros”
3 No comerán nada que sea impuro. Estos son los animales que podrán comer: 4 el buey, la oveja y la cabra, 5 el ciervo, la gacela y el gamo, la cabra montés, el antílope, el búfalo y la gamuza. 6 O sea, que pueden comer cualquier animal rumiante de pezuña partida en dos mitades.
7 Pero no comerán de los que solamente rumian, o que solamente tienen la pezuña partida: el camello, la liebre y el conejo que, si bien rumian, no tienen la pezuña partida; los tendrán por impuros. 8 Tampoco comerán carne de cerdo, que tiene la pezuña partida, pero no rumia. Ustedes lo tendrán por impuro: no comerán su carne ni tocarán su cadáver.
9 De todos los animales que viven en el agua, comerán todo lo que tiene aletas y escamas. 10 Pero no los que no tienen aletas y escamas: a éstos los considerarán impuros. 11 Pueden comer toda ave pura. 12 No coman las siguientes: el águila, el quebrantahuesos, 13 el águila marina, el buitre, las diferentes especies de halcón 14 todas las especies de cuervos, 15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y las diferentes especies de gavilanes, 16 el búho, el ibis, el cisne, 17 el pelícano, el calamón, el somormujo, la cigüeña, 18 las diferentes especies de garza real, la abubilla y el murciélago. 19 Todo insecto que tiene alas será impuro para ustedes: no lo coman. 20 En cambio comerán toda ave pura.
21 No comerán de ningún animal hallado muerto. Se lo darás al forastero que reside en tu ciudad o bien lo venderás a un extranjero, sabiendo que tú eres un pueblo consagrado a Yavé, tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.
Los diezmos
22 Cada año separarás el diezmo de todo lo que hayas sembrado y que haya crecido en tus tierras. 23 Comerás en presencia de Yavé, en el lugar que El haya escogido para morada de su Nombre, el diezmo de tu trigo, de tu aceite y de tu vino, así como los primeros nacidos de tu ganado mayor y menor. Con eso aprenderás a honrar a Yavé, tu Dios, todos los días de tu vida.
24 Pero, cuando Yavé los haya multiplicado, podría ser que el camino sea demasiado largo y, por eso, no puedas llevar ese diezmo al lugar que Yavé ha elegido para morada de su Nombre. 25 En ese caso, cambiarás todo por dinero, e irás al lugar elegido por Yavé llevando el dinero. 26 Allí comprarás todo lo que desees, sean vacas u ovejas, así como también vino o bebida fermentada, todo lo que gustes y lo comerás allí en presencia de Yavé. Estarás de fiesta, tú y los de tu casa, 27 sin olvidar al levita que habita en tus ciudades, ya que él no tiene propiedades ni herencia como tú tienes.
28 Cada tres años separarás el diezmo de todas las cosechas del año, pero lo guardarás en tu ciudad. 29 Vendrá entonces a comer el levita, que no tiene herencia propia entre ustedes, y el extranjero, el huérfano y la viuda, que habitan tus ciudades, y comerán hasta saciarse. Así Yavé bendecirá todas las obras de tus manos, todo lo que hayas emprendido.



Deuteronomio 15
El año de la remisión


1 Cada siete años ustedes perdonarán las deudas. 2 Esta remisión se hará de la siguiente manera: Aquel a quien su prójimo o su hermano deba algo perdonará a éste, y dejará de exigírselo en cuanto se proclame la remisión de Yavé. 3 Del extranjero podrás exigir que te pague sus deudas; en cambio perdonarás la deuda de tu hermano, 4 pues no debe haber pobres en medio de ti mientras Yavé te dé prosperidad en la tierra que es tu herencia y que ha pasado a ser tuya. 5 Si escuchas la voz de Yavé, tu Dios, y observas todas las cosas que yo te recuerdo ahora, 6 él te bendecirá como te tiene prometido; prestarás a muchas naciones y de nadie pedirás prestado, dominarás sobre muchas naciones y ninguna tendrá dominio sobre ti.
Pobres y esclavos
7 Si se encuentra algún pobre entre tus hermanos, que viven en tus ciudades, en la tierra que Yavé te ha de dar, no endurezcas el corazón ni le cierres tu mano, 8 sino ábrela y préstale todo lo que necesita. 9 No te dejes llevar por consideraciones indignas como de ser ésta: “Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión”, y mires entonces con malos ojos a tu hermano pobre y no le prestes nada. No sea que llame contra ti a Yavé y cargues tú con un pecado. 10 Debes darle, y de buena gana, porque por esto te bendecirá Yavé, tu Dios, en todas tus obras y empresas.
11 Nunca faltarán pobres en este país, por esto te doy yo este mandato: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.
12 Si tu hermano hebreo, varón o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo lo dejarás libre. 13 Al dejarlo libre, no lo despedirás con las manos vacías, 14 sino que le darás algo de tus rebaños, de tu trigo y de tu bodega, algo de los bienes con que Yavé te ha bendecido. 15 Acuérdate de que tú también fuiste esclavo en la tierra de Egipto y que Yavé, tu Dios, te dio la libertad: por esto hoy te doy este mandato.
16 Tal vez tu esclavo te diga: “No quiero irme”, porque te ama a ti y tu casa y reconoce que le va bien contigo. 17 En ese caso tomarás un punzón y le horadarás la oreja en uno de los postes de tu puerta, y él te servirá para siempre. Lo mismo harás con tu esclava. 18 No se te haga demasiado duro el darle la libertad, porque durante seis años ganaste con él dos veces más que con un asalariado.
19 Todo primer nacido, ya sea de tus vacas u ovejas, si es macho, lo consagrarás a Yavé. No harás trabajar al primerizo de la vaca, ni esquilarás los primerizos de las ovejas. 20 Todos los años los comerás en presencia de Yavé con toda tu familia, en el lugar que haya elegido Yavé. 21 Si tiene algún defecto, si es cojo o ciego, no lo sacrificarás a Yavé, 22 sino que lo comerás en tu casa y tanto el hombre puro como el impuro podrán comer de él, como si se tratara de una gacela o de un ciervo. 23 Solamente te cuidarás de no comer la sangre, que derramarás en el suelo, como el agua.


Deuteronomio 16
Las tres fiestas de Israel

1 Nota el mes de Abib para celebrar en él la Pascua en honor de Yavé, ya que en ese mes te sacó de Egipto, durante la noche. 2 En la Pascua sacrificarás a Yavé bueyes y ovejas en el lugar que El haya elegido para morada de su nombre. 3 En la cena de Pascua no comerás pan con levadura, sino que, durante siete días, comerás pan ázimo, pan de miseria; porque la salida de Egipto se hizo en forma precipitada. Así te acordarás todos los días de tu vida del día en que saliste de Egipto.
4 Por siete días no se verá la levadura en todo tu territorio; y de la carne que hayas sacrificado la tarde del primer día no quedará nada para el día siguiente.
5 No podrás sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que Yavé te dará, 6 sino sólo en el lugar elegido por él para morada de su Nombre.
7 Sacrificarás la víctima de la Pascua por la tarde, a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto. La asarás y la comerás en el lugar elegido por Yavé, tu Dios, y luego, por la mañana te volverás a tu casa. 8 Comerás panes ázimos durante seis días; el día séptimo celebrarás una reunión solemne en honor a Yavé y no trabajarás.
9 Luego contarás siete semanas; las contarás desde el día en que comiences a cortar el trigo. 10 Entonces celebrarás la fiesta de las Siete Semanas a Yavé, tu Dios, haciéndole ofrendas voluntarias según lo que hayas cosechado por la gracia de Yavé, tu Dios. 11 En el lugar que Yavé haya elegido para morada de su Nombre, estarás de fiesta, y contigo tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita que vive en tus ciudades, el forastero, el huérfano y la viuda que viven entre ustedes. 12 Te acordarás de que fuiste esclavo en Egipto y cuidarás de poner en práctica estos preceptos.
13 Celebrarás también la fiesta de las Tiendas durante siete días, después de recoger el producto de tu era y de tu lagar. 14 Durante esta fiesta te alegrarás, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tu ciudad. 15 Siete días durará esta fiesta en honor a Yavé, en el lugar elegido por él; pues Yavé te bendecirá en todas tus cosechas y en toda obra de tus manos, así que te darás todo a la alegría.
16 Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante Yavé, tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Azimos, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de los Tabernáculos. Y no se presentarán con las manos vacías, 17 sino que cada uno ofrecerá en proporción a lo que tenga, según la bendición que Yavé le haya otorgado.
Referente a la justicia
18 Establecerás jueces y magistrados para tus tribus en cada una de las ciudades que Yavé te dé, para que juzguen al pueblo según la justicia. 19 No torcerás el derecho ni te fijarás en la condición de las personas. No aceptarás regalos, porque los regalos ciegan los ojos de los sabios y se hacen en perjuicio de los justos. ¡Justicia! 20 Busca la justicia si quieres vivir y conservar la tierra que te da Yavé, tu Dios.
21 No plantarás tronco sagrado ni árbol alguno cerca del altar que levantes para tu Dios. 22 Tampoco levantarás piedras, porque Yavé aborrece estas cosas.



Salmo 95
Vengan, cantemos al Señor.

—Los que venimos a alabar a Dios preparémonos a escuchar sus palabras y procuremos obedecer su voluntad en la vida diaria.
1 Vengan, alegres demos vivas al Señor,
1 aclamemos a la Roca que nos salva;
2 partamos a su encuentro dando gracias;
2 aclamémosle con cánticos.
3 Pues el Señor es un Dios grande,
3 un rey grande por encima de todos los dioses.
4 En su mano están las bases de la tierra
4 y son suyas las cumbres de los montes.
5 Suyo es el mar, él fue quien lo creó,
5 y la tierra firme, que formaron sus manos.
6 ¡Entremos, agachémonos, postrémonos;
6 de rodillas ante el Señor que nos creó!
7 Pues él es nuestro Dios
7 y nosotros el pueblo que él pastorea,
7 el rebaño bajo su mano.
7 Ojalá pudieran hoy oír su voz.
8 «No endurezcan sus corazones como en Meribá,
8 como en el día de Masá en el desierto,
9 allí me desafiaron sus padres
9 y me tentaron, aunque veían mis obras.
10 Cuarenta años me disgustó esa gente
10 y yo dije: «Son un pueblo que siempre se escapa,
10 que no han conocido mis caminos».
11 Por eso, en mi cólera juré:
11 «Jamás entrarán en mi reposo».




Hechos 23,12-35
Una conjuración más para asesinar a Pablo

12 Al amanecer se reunieron algunos judíos y se comprometieron con juramento a no comer ni beber hasta dar muerte a Pablo. 13 Los comprometidos en esta conjuración eran más de cuarenta. 14 Se presentaron, pues, a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos y les dijeron: «Nos hemos comprometido bajo juramento a no probar comida alguna hasta que no hayamos dado muerte a Pablo. 15 Ahora les toca a ustedes, con el Consejo, obtener del comandante que haga bajar de nuevo a Pablo con pretexto de examinar más a fondo su caso. Nosotros, por nuestra parte, estamos preparados para matarlo antes de que llegue.»
16 Pero el sobrino de Pablo, hijo de su hermana, se enteró de esta emboscada y fue a la fortaleza a informarle. 17 Entonces Pablo llamó a un oficial y le dijo: «Lleva a este joven ante el comandante, pues tiene algo que contarle.» 18 El oficial se lo llevó ante el comandante y le dijo: «El preso Pablo me llamó y me pidió que te trajera a este joven, pues tiene algo que decirte.»
19 El comandante lo tomó de la mano, lo llevó aparte y le preguntó: «¿Qué tienes que contarme?» 20 El joven respondió: «Los judíos han decidido pedirte que mañana lleves a Pablo al Sanedrín con el pretexto de examinar más de cerca su caso. 21 Pero no les creas, porque hay más de cuarenta hombres de ellos listos para tenderle una trampa. Se han comprometido bajo juramento a no comer ni beber hasta que no le hayan dado muerte. Ya están preparados esperando tu decisión.» 22 El comandante despidió al joven con esta advertencia: «Que nadie se entere de que me has dado esta información.»
23 Después llamó a dos oficiales y les dijo: «Estén listos para salir hacia Cesarea esta noche después de las doce con doscientos soldados, setenta de caballería y doscientos auxiliares. 24 Preparen también cabalgaduras para llevar a Pablo y entregarlo sano y salvo al gobernador Félix.»
Pablo es llevado a Cesarea
25 El comandante escribió la siguiente carta al gobernador:
26 «Claudio Lisias saluda al excelentísimo gobernador Félix y le comunica lo siguiente: 27 Los judíos habían detenido a este hombre y estaban a punto de matarlo, cuando me enteré de que era un ciudadano romano e intervine con la tropa para arrancarlo de sus manos. 28 Como quería saber de qué lo acusaban, lo presenté ante el Sanedrín, 29 y descubrí que lo acusaban por cuestiones de su Ley, pero que no había ningún cargo que mereciera la muerte o la prisión. 30 Después me enteré de que los judíos preparaban una emboscada contra este hombre, por lo que decidí enviártelo, y dije a sus acusadores que presentaran sus quejas ante ti. Adiós.»
31 De acuerdo a las instrucciones recibidas, los soldados tomaron a Pablo y lo llevaron de noche a Antípatris. 32 Al día siguiente regresaron a la fortaleza, y los de caballería siguieron viaje con él. 33 Al llegar a Cesarea, entregaron la carta al gobernador y le presentaron a Pablo. 34 Félix se informó y preguntó a Pablo de qué comarca era; al saber que era de Cilicia, 35 le dijo: «Te oiré cuando estén presentes tus acusadores.» Y mandó que lo custodiaran en el palacio de Herodes.


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