DIA 234--1 Macabeos 12 Cantar de los Cantares 6 Lucas 10,1-24


1 Macabeos 12
"1.Jonatán comprendió que las circunstancias le eran favorables; escogió algunos hombres y los envió a Roma para confirmar y renovar la alianza de amistad con los romanos. 2.A los espartanos también y a otros mandó cartas con el mismo fin. 3.Los que fueron a Roma entraron al Senado y les dijeron: «El sumo sacerdote Jonatán y la nación de los judíos nos han enviado a renovar con ustedes la amistad y la alianza que nos unió anteriormente.» 4.Se les dio cartas de recomendación para las autoridades de cada país, a fin de que éstos los encaminaran sanos y salvos a la tierra de Judá. 5.Esta es la copia de las cartas que Jonatán escribió a los espartanos: 6.«Jonatán, Sumo Sacerdote, el senado de la nación, los sacerdotes y todo el pueblo de los judíos, a los ciudadanos de Esparta, sus hermanos: paz. 7.Ya hace tiempo, nuestro sumo sacerdote Onías recibió de Ario, rey de ustedes, cartas en que decía que son hermanos nuestros, como lo certifica la adjunta copia. 8.Onías acogió con gran honor al mensajero, y recibió letras en que claramente se hablaba de alianza y amistad. 9.No piensen que nos sentimos ahora en apuros, pues encontramos consuelo en nuestros Libros Sagrados. 10.Sin embargo, hemos decidido mandarles embajadores que renueven la fraternidad y amistad que nos une a ustedes, para evitar que a la larga, pasemos a ser para ustedes como extranjeros, pues ha pasado mucho tiempo desde que nos enviaron embajadores. 11.Por nuestra parte, en todas circunstancias y constantemente, en días señalados, nos acordamos de ustedes, tanto en los sacrificios que ofrecemos como en las oraciones, porque es justo y conveniente recordar a los hermanos. 12.Nos alegramos mucho de su prosperidad y fama. 13.Nosotros, por el contrario, nos hemos visto envueltos en miserias y guerras, pues nos atacaron los reyes vecinos. 14.Pero no hemos querido ser una carga ni para ustedes ni para nuestros demás aliados y amigos en estas guerras, 15.pues para ayudarnos está el socorro del Cielo. Hemos sido librados de nuestros enemigos, que han sido humillados. 16.Hemos, pues, elegido a Neumenio, hijo de Antíoco, y a Antípater, hijo de Jasón, y los hemos enviado a los romanos para renovar la antigua amistad y alianza. 17.Les hemos ordenado también que vayan a ustedes para saludarlos y entregarles de nuestra parte esta carta, con la que queremos renovar esta alianza. 18.Nos alegraría recibir respuesta favorable.» 19.Esta es la copia de la carta que Onías había recibido en tiempos anteriores: 20.«Ario, rey de los espartanos, a Onías, Sumo Sacerdote. 21.Hemos hallado en un documento que espartanos y judíos son hermanos, por pertenecer a la raza de Abrahám. 22.Sabiendo esto, les agradeceremos nos digan si todo les va bien. 23.En cuanto a nosotros, les decimos: nuestros ganados y nuestros bienes son de ustedes y los de ustedes son nuestros; y esto es lo que encargamos decirles.» 24.Jonatán supo que los generales de Demetrio venían a atacarlo con un ejército más numeroso. 25.Con esto partió rápido de Jerusalén y fue a enfrentarlos en el país de Jamat, sin darles tiempo de entrar en su propia tierra. 26.Envió observadores al campamento de ellos, y éstos al volver le dijeron que los enemigos habían resuelto sorprenderlos durante la noche. 27.Con esto, Jonatán, a la caída del sol, mandó a su gente que durante toda la noche velasen con las armas en la mano, dispuestos a luchar, y puso centinelas alrededor del campamento. 28.Los enemigos, al saber que Jonatán velaba con su tropa, dispuesto a dar batalla, tuvieron miedo y se desanimaron; encendieron fuegos en su campamento y huyeron. 29.Pero ni Jonatán ni su ejército se dieron cuenta de su partida hasta el amanecer, pues veían los fuegos. 30.Jonatán los siguió sin poder alcanzarlos, porque ya habían pasado el río Eleutero. 31.Entonces, Jonatán se volvió contra los árabes llamados zabadeos, los derrotó y se apoderó de sus despojos. 32.Después dio la señal de partir, llegó a Damasco y recorrió toda su región. 33.Mientras tanto Simón salió y fue hasta Ascalón y las fortalezas vecinas; dirigiéndose a Jafa, la ocupó, 34.pues había oído que los habitantes de esta ciudad querían entregar la fortaleza a los partidarios de Demetrio, y le puso una guarnición que la custodiara. 35.Apenas regresó Jonatán, reunió a los ancianos del pueblo, con quienes decidió edificar fortalezas en Judea, 36.alzar más las murallas de Jerusalén, levantar un muro entre la fortaleza y la ciudad, para separar aquélla de ésta y aislarla de modo que los de dentro no pudieran salir a comprar ni vender. 37.También celebraron consejo para reconstruir la ciudad, pues una parte que dominaba el torrente al este se había desmoronado. Asimismo renovaron el barrio Cafanata. 38.Simón reconstruyó Adida, en la Sefela, la fortificó y le puso puertas y cerrojos. 39.Trifón deseaba reinar en Asia, ceñirse la corona y deshacerse del rey Antíoco. 40.Pero temiendo que Jonatán no se lo permitiera y lo viniera a atacar, buscaba el modo de apoderarse de él y matarlo. Se puso en camino y llegó a Betsán. 41.Jonatán salió a su encuentro con cuarenta mil hombres escogidos y llegó también a Betsán. 42.Cuando Trifón vio que Jonatán llegaba con un numeroso ejército, temió atacarlo. 43.Lo recibió con honores, lo presentó a todos sus amigos, haciéndole regalos y además ordenando a sus amigos y a sus tropas que le obedecieran como si fuera él mismo. 44.Luego le preguntó: «¿Por qué has movilizado tanta gente? ¿Acaso somos enemigos? 45.Mándalos a sus casas y quédate con algunos para acompañarme a la ciudad de Tolemaida, porque quiero entregártela, así como las otras fortalezas, y poner a tu disposición el resto de la tropa con sus oficiales. Después volveré, ya que sólo he venido para esto.» 46.Jonatán le creyó e hizo lo que le había pedido. Despidió a sus hombres, que se fueron al país de Judea, 47.y quedaron con él tres mil hombres. De éstos, dejó dos mil en Galilea y sólo mil le acompañaron. 48.Pero apenas entró en Tolemaida, los habitantes cerraron las puertas, lo apresaron y mataron a todos los que habían entrado con él. 49.Trifón envió tropas y caballería a Galilea y a la gran llanura, para acabar con todos los partidarios de Jonatán. 50.Estos, al tener noticias de que Jonatán y sus acompañantes habían sido presos y muertos, se dieron valor mutuamente y se ordenaron para hacer frente a sus perseguidores, 51.los cuales, al verlos dispuestos a luchar por su vida, se volvieron atrás. 52.Así llegaron todos sanos y salvos al país de Judea. Lloraron a Jonatán y los suyos; todo Israel estuvo de duelo. 53.Los israelitas estaban muy atemorizados, pues todas las naciones vecinas, al verlos así, sin jefe y sin aliados, se proponían destruirlos y decían: «Esta es la oportunidad de borrar de entre los hombres el recuerdo de Israel.» Capítulo anterior Próximo capítulo "


Cantar de los Cantares 6
"1.¿Adónde se fue tu amado, oh la más bella de las mujeres? ¿Adónde se dirigió tu amado, para que lo busquemos contigo? Ella: 2.Mi amado bajó a su huerto, donde se cultivan flores olorosas, pastorea su rebaño en los jardines y va a recoger lirios. 3.Yo soy para mi amado y él es para mí: él pastorea entre los lirios. El: 4.Eres hermosa, amada mía, como Tirsá, encantadora como Jerusalén, imponente como tropas ordenadas. 5.Aparta de mí tus ojos, porque me cautivan. Tus cabellos son como rebaño de cabras que ondulan por las pendientes de Galaad. 6.Tus dientes son como rebaño de ovejas que acaban de bañarse, cada una tiene su melliza y ninguna y ninguna la ha perdido. 7.Tus mejillas, son las mitades de una granada detrás de tu velo. 8.Las reinas son sesenta, ochenta las concubinas, y las jóvenes son innumerables, 9.pero una sola es mi paloma, mi toda perfecta. Ella es la hija única de su madre, la preferida de la que la engendró. Las jóvenes que la ven la felicitan, reinas y concubinas la alaban. Coro: 10.¿Quién es ésta que surge como la aurora, bella como la luna, brillante como el sol, temible como un ejército? El: 11.Había bajado a los nogales para ver las flores del valle, por ver si la viña estaba brotando y florecían los granados. 12.No sé cómo, de repente se me oocurrió: encabecé los carros de guerra de mi pueblo."


Lucas 10,1-24
"1.Después de esto, el Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él, a todas las ciudades y lugares adonde debía ir. 2.Les dijo: «La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Rueguen, pues, al dueño de la cosecha que envíe obreros a su cosecha. 3.Vayan, pero sepan que los envío como corderos en medio de lobos. 4.No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos. 5.Al entrar en cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. 6.Si en ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen; de lo contrario, la bendición volverá a ustedes. 7.Mientras se queden en esa casa, coman y beban lo que les ofrezcan, porque el obrero merece su salario. 8.No vayan de casa en casa. Cuando entren en una ciudad y sean bien recibidos, coman lo que les sirvan, 9.sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de Dios ha venido a ustedes. 10.Pero si entran en una ciudad y no quieren recibirles, vayan a sus plazas y digan: 11.Nos sacudimos y les dejamos hasta el polvo de su ciudad que se ha pegado a nuestros pies. Con todo, sépanlo bien: el Reino de Dios ha venido a ustedes. 12.Yo les aseguro que, en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad. 13.¡Pobre de ti, Corazaín! ¡Pobre de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se han hecho en ustedes se hubieran realizado en Tiro y Sidón, hace mucho tiempo que sus habitantes habrían hecho penitencia, poniéndose vestidos de penitencia, y se habrían sentado en la ceniza. 14.Con toda seguridad Tiro y Sidón serán tratadas con menos rigor que ustedes en el día del juicio. 15.Y tú, Cafarnaún, ¿crees que te elevarás hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el lugar de los muertos. 16.Quien les escucha a ustedes, me escucha a mí; quien les rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.» 17.Los setenta y dos discípulos volvieron muy contentos, diciendo: «Señor, hasta los demonios nos obedecen al invocar tu nombre.» 18.Jesús les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 19.Miren que les he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y poder sobre toda fuerza enemiga: no habrá arma que les haga daño a ustedes. 20.Sin embargo, alégrense no porque los demonios se someten a ustedes, sino más bien porque sus nombres están escritos en los cielos.» 21.En ese momento Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeñitos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad. 22.Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos; nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera dárselo a conocer.» 23.Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: «¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! 24.Porque yo les digo, que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.» 25.Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: «Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?» 26.Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?» 27.El hombre contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» 28.Jesús le dijo: «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.» 29.El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: «¿Y quién es mi prójimo?» 30.Jesús empezó a decir: «Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto. 31.Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, tomó el otro lado y siguió. 32.Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, tomó el otro lado y pasó de largo. 33.Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio; pero éste se compadeció de él. 34.Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que él traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. 35.Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: «Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.» 36.Jesús entonces le preguntó: «Según tu parecer, ¿cuál de estos tres fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?» 37.El maestro de la Ley contestó: «El que se mostró compasivo con él.» Y Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.» 38.Siguiendo su camino, entraron en un pueblo, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. 39.Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra. 40.Mientras tanto Marta estaba absorbida por los muchos quehaceres de la casa. A cierto punto Marta se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para atender? Dile que me ayude.» 41.Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, tú andas preocupada y te pierdes en mil cosas: 42.una sola es necesaria. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»"


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