DIA 216--Judit 7--8 Proverbios 31,16-31 Lucas 1,57-80



Judit 7
"1.Al día siguiente ordenó Holofernes a todo su ejército y a todos los pueblos que iban como tropas auxiliares mover el campo contra Betulia, ocupar los accesos de la montaña y comenzar las hostilidades contra los israelitas. 2.El mismo día levantaron el campo todos los hombres de su ejército; el número de sus guerreros era de 120.000 infantes y 12.000 jinetes, sin contar los encargados del bagaje y la gran cantidad de hombres que iban a pie con ellos. 3.Acamparon en el valle que hay cerca de Betulia, junto a la fuente, y se desplegaron en profundidad desde Dotán hasta Belbáin, y en longitud desde Betulia hasta Kiamón, que está frente a Esdrelón. 4.Cuando los israelitas vieron su muchedumbre, quedaron sobrecogidos y se dijeron unos a otros: «Estos ahora van a arrasar toda la tierra y ni los montes más altos ni los barrancos ni las colinas podrán soportar su peso.» 5.Tomó cada cual su equipo de guerra, encendieron hogueras en las torres y permanecieron sobre las armas toda aquella noche. 6.Al segundo día, Holofernes hizo desfilar toda su caballería ante los israelitas que había en Betulia. 7.Inspeccionó todas las subidas de la ciudad, reconoció las fuentes y las ocupó, dejando en ellas guarniciones de soldados; y él se volvió donde su ejército. 8.Se acercaron entonces a él los príncipes de los hijos de Esaú, todos los jefes de los moabitas y los generales del litoral, y le dijeron: 9.«Que nuestro señor escuche una palabra y no habrá ni un solo herido en tu ejército. 10.Este pueblo de los israelitas no confía tanto en sus lanzas como en las alturas de los montes en que habitan. De hecho no es fácil escalar la cumbre de estos montes. 11.«Por eso, señor, no pelees contra ellos en el orden de batalla acostumbrado, para que no caiga ni un solo hombre de los tuyos. 12.Quédate en el campamento y conserva todos los hombres de tu ejército. Que tus siervos se apoderen de la fuente que brota en la falda de la montaña, 13.porque de ella se abastecen todos los habitantes de Betulia. La sed los destruirá y tendrán que entregarte la ciudad. Nosotros y nuestro pueblo ocuparemos las alturas de los montes cercanos y acamparemos en ellas, vigilando para que no salga de la ciudad ni un solo hombre. 14.Ellos, sus mujeres y sus hijos, serán consumidos por el hambre y, aun antes de que la espada les alcance, caerán tendidos por las plazas de su ciudad. 15.Entonces les impondrás un duro castigo por haberse rebelado y no haber salido a tu encuentro en son de paz.» 16.Parecieron bien estos consejos a Holofernes y a todos sus oficiales, y ordenó que se ejecutara lo que proponían. 17.Se puso en marcha el ejército moabita, reforzado por 5.000 asirios, acamparon en el valle y se apoderaron de los depósitos de agua y de las fuentes de los israelitas. 18.Los edomitas y ammonitas, por su parte, acamparon en el monte, frente a Dotán, y enviaron destacamentos hacia el sur y el este, frente a Egrebel, que está al lado de Jus, sobre el torrente Mojmur. El resto del ejército asirio quedó acampado en la llanura y cubría toda la superficie del suelo. Sus tiendas y bagajes formaban un campamento inmenso, porque eran una enorme muchedumbre. 19.Clamaron los israelitas al Señor su Dios, pues su ánimo empezaba a flaquear, viendo que el enemigo les había cercado y cortado toda retirada. 20.34 días estuvieron cercados por todo el ejército asirio, infantes, carros y jinetes. A todos las habitantes de Betulia se les acabaron las reservas de agua; 21.las cisternas se agotaron; ni un solo día podían beber a satisfacción, porque se les daba el agua racionada. 22.Los niños aparecían abatidos, las mujeres y los adolescentes desfallecían de sed y caían en las plazas y a las salidas de las puertas de la ciudad, faltos de fuerzas. 23.Todo el pueblo, los adolescentes, las mujeres y los niños, se reunieron en torno a Ozías y a los jefes de la ciudad y clamaron a grandes voces, diciendo delante de los ancianos: 24.«Juzgue Dios entre nosotros y vosotros, pues habéis cometido una gran injusticia contra nosotros, por no haber hecho tentativas de paz con los asirios. 25.Y ahora no hay nadie que pueda valernos. Dios nos ha vendido en sus manos, para sucumbir ante ellos de sed y destrucción total. 26.Llamadles ahora mismo y entregad toda la ciudad al saqueo de la gente de Holofernes y de todo su ejército. 27.Mejor nos es convertirnos en botín suyo. Seremos sus esclavos, pero salvaremos la vida y no tendremos que ver cómo, a nuestros ojos, se mueren nuestros niños y expiran nuestras mujeres y nuestros hijos. 28.Os conjuramos por el cielo y por la tierra, y por nuestro Dios, Señor de nuestros padres, que nos ha castigado por nuestros pecados, y por los pecados de nuestros padres, que cumpláis ahora mismo nuestros deseos.» 29.Y toda la asamblea, a una, prorrumpió en gran llanto y clamaron, a grandes voces, al Señor Dios. 30.Ozías les dijo: «Tened confianza, hermanos; resistamos aún cinco días, y en este tiempo el Señor Dios nuestro volverá su compasión hacia nosotros, porque no nos ha de abandonar por siempre. 31.Pero si pasan estos días sin recibir ayuda cumpliré vuestros deseos.» 32.Y despidió a la gente, cada cual a su puesto. Los hombres fueron a las murallas y torres de la ciudad, y a las mujeres y niños los enviaron a casa. Había en la ciudad un gran abatimiento."




Judit 8
"1.Se enteró entonces de ello Judit, hija de Merarí, hijo de Ox, hijo de José, hijo de Oziel, hijo de Elcías, hijo de Ananías, hijo de Gedeón, hijo de Rafaín, hijo de Ajitob, hijo de Elías, hijo de Jilquías, hijo de Eliab, hijo de Natanael, hijo de Salamiel, hijo de Sarasaday, hijo de Israel. 2.Su marido Manasés, de la misma tribu y familia que ella, había muerto en la época de la recolección de la cebada. 3.Estaba, en efecto, en el campo, vigilando a los que ataban las gavillas, y le dio una insolación a la cabeza, cayó en cama y vino a morir en su ciudad de Betulia. Fue sepultado junto a sus padres, en el campo que hay entre Dotán y Balamón. 4.Judit llevaba ya tres años y cuatro meses viuda, viviendo en su casa. 5.Se había hecho construir un aposento sobre el terrado de la casa, se había ceñido de sayal y se vestía vestidos de viuda; ayunaba 6.durante toda su viudez, a excepción de los sábados y las vigilias de los sábados, los novilunios y sus vigilias, las solemnidades y los días de regocijo de la casa de Israel. 7.Era muy bella y muy bien parecida. Su marido Manasés le había dejado oro y plata, siervos y siervas, ganados y campos, quedando ella como dueña, 8.y no había nadie que pudiera decir de ella una palabra maliciosa, porque tenía un gran temor de Dios. 9.Oyó, pues, Judit las amargas palabras que el pueblo había dicho contra el jefe de la ciudad, pues habían perdido el ánimo ante la escasez de agua. Supo también todo cuanto Ozías les había respondido y cómo les había jurado que entregaría la ciudad a los asirios al cabo de cinco días. 10.Entonces, mandó llamar a Jabrís y Jarmís, ancianos de la ciudad, por medio de la sierva que tenía al frente de su hacienda. 11.Vinieron y ella les dijo: «Escuchadme, jefes de los moradores de Betulia. No están bien las palabras que habéis pronunciado hoy delante del pueblo, cuando habéis interpuesto entre Dios y vosotros un juramento, asegurando que entregaríais la ciudad a nuestros enemigos si en el plazo convenido no os enviaba socorro el Señor. 12.¿Quiénes sois vosotros para permitiros hoy poner a Dios a prueba y suplantar a Dios entre los hombres? 13.¡Así tentáis al Señor Onmipotente, vosotros que nunca llegaréis a comprender nada! 14.Nunca llegaréis a sondear el fondo del corazón humano, ni podréis apoderaros de los pensamientos de su inteligencia, pues ¿cómo vais a escrutar a Dios que hizo todas las cosas, conocer su inteligencia y comprender sus pensamientos? No, hermanos, no provoquéis la cólera del Señor, Dios nuestro. 15.Si no quiere socorrernos en el plazo de cinco días, tiene poder para protegernos en cualquier otro momento, como lo tiene para aniquilarnos en presencia de nuestros enemigos. 16.Pero vosotros no exijáis garantías a los designios del Señor nuestro Dios, porque Dios no se somete a las amenazas, como un hombre, ni se le marca, como a un hijo de hombre, una línea de conducta. 17.Pidámosle más bien que nos socorra, mientras esperamos confiadamente que nos salve. Y él escuchará nuestra súplica, si le place hacerlo. 18.«Verdad es que no hay en nuestro tiempo ni en nuestros días tribu, familia, pueblo o ciudad de las nuestras que se postre ante dioses hechos por mano de hombre, como sucedió en otros tiempos, 19.en castigo de lo cual fueron nuestros padres entregados a la espada y al saqueo, y sucumbieron desastradamente ante sus enemigos. 20.Pero nosotros no conocemos otro Dios que él, y en esto estriba nuestra esperanza de que no nos mirará con desdén ni a nosotros ni a ninguno de nuestra raza. 21.«Porque si de hecho se apoderan de nosotros, caerá todo Judea; nuestro santuario será saqueado y nosotros tendremos que responder de esta profanación con nuestra propia sangre. 22.La muerte de nuestros hermanos, la deportación de esta tierra y la devastación de nuestra heredad, caerá sobre nuestras cabezas, en medio de las naciones en que estemos como esclavos y seremos para nuestros amos escarnio y mofa, 23.ya que nuestra esclavitud no concluiría en benevolencia, sino que el Señor nuestro Dios la convertiría en deshonra. 24.Ahora, pues, hermanos, mostremos a nuestros hermanos que su vida depende de nosotros y que sobre nosotros se apoyan las cosas sagradas, el Templo y el altar. 25.«Por todo esto, debemos dar gracias al Señor nuestro Dios que ha querido probarnos como a nuestros padres. 26.Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria, cuando pastoreaba los rebaños de Labán, el hermano de su madre. 27.Como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a él, no para castigarnos, sino para amonestarnos.» 28.Ozías respondió: «En todo cuanto has dicho, has hablado con recto juicio y nadie podrá oponerse a tus razones, 29.ya que no has empezado hoy a dar muestras de tu sabiduría, sino que de antiguo conoce todo el pueblo tu inteligencia y la bondad de los pensamientos que forma tu corazón. 30.Pero el pueblo padecía gran sed y nos obligaron a pronunciar aquellas palabras, y a comprometernos con un juramento que no podemos violar. 31.Ahora, pues, tú que eres una mujer piadosa, pide por nosotros al Señor que envíe lluvia para llenar nuestras cisternas, y así no nos veamos acabados.» 32.Respondió Judit: «Escuchadme. Voy a hacer algo que se transmitirá de generación en generación entre los hijos de nuestra raza. 33.Estad esta noche a la puerta de la ciudad. Yo saldré con mi sierva y antes del plazo que os habéis fijado para entregar la ciudad a nuestros enemigos, visitará el Señor a Israel por mi mano. 34.No intentéis averiguar lo que quiero hacer, pues no lo diré hasta no haberlo cumplido.» 35.Ozías y los jefes le dijeron: «Vete en paz y que el Señor Dios te preceda para tomar venganza de nuestros enemigos.» 36.Y dejando el aposento, regresaron a sus puestos."



Proverbios 31,16-31
16.Zain. Hace cálculos sobre un campo y lo compra; con el fruto de sus manos planta una viña. 17.Jet. Se ciñe con fuerza sus lomos y vigoriza sus brazos. 18.Tet. Siente que va bien su trabajo, no se apaga por la noche su lámpara. 19.Tod. Echa mano a la rueca, sus palmas toman el huso. 20.Kaf. Alarga su palma al desvalido, y tiende sus manos al pobre. 21.Lámed. No teme por su casa a la nieve, pues todos los suyos tienen vestido doble. 22.Mem. Para sí se hace mantos, y su vestido es de lino y púrpura. 23.Nun. Su marido es considerado en las puertas, cuando se sienta con los ancianos del país. 24.Sámek. Hace túnicas de lino y las vende, entrega al comerciante ceñidores. 25.Ain. Se viste de fuerza y dignidad, y se ríe del día de mañana. 26.Pe. Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. 27.Sade. Está atenta a la marcha de su casa, y no come pan de ociosidad. 28.Qof. Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: 29.Res. «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!» 30.Sin. Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada. 31.Tau. Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras."




Lucas 1,57-80
"57.Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. 58.Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. 59.Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, 60.pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan.» 61.Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre.» 62.Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. 63.El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos quedaron admirados. 64.Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. 65.Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; 66.todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?» Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. 67.Zacarías, su padre, quedó lleno de Espíritu Santo, y profetizó diciendo: 68.«Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo. 69.y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo, 70.como había prometido desde tiempos antiguos, por boca de sus santos profetas, 71.que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odiaban 72.haciendo misericordia a nuestros padres y recordando su santa alianza 73.y el juramento que juró a Abraham nuestro padre, de concedernos 74.que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor 75.en santidad y justicia delante de él todos nuestros días. 76.Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos 77.y dar a su pueblo conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados, 78.por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura, 79.a fin de iluminar a los que habitan en tinieblas y sombras de muerte y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.» 80.El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel."


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