DIA 202--Esdras 4--6 Proverbios 24,17-34 Efesios 4


Esdras 4
Interrupción de los trabajos
1 Los adversarios de Judá y de Benjamín supieron que los que habían vuelto del cautiverio estaban construyendo un templo a Yavé, Dios de Israel. 2 Fueron pues a ver a Zorobabel y a los jefes de familia y les dijeron: «Vamos a construirlo junto con ustedes pues, al igual que ustedes, invocamos a su Dios y le ofrecemos sacrificios desde la época de Asarjadón, rey de Asiria, quien nos desterró para acá». 3 Zorobabel, Josué y los demás jefes de familia de Israel les respondieron: «¡No tenemos que construir junto con ustedes un Templo para nuestro Dios. Nosotros solos construiremos para Yavé, Dios de Israel, tal como nos lo ordenó Ciro, rey de Persia!»
4 La gente del país trató entonces de desanimar al pueblo de Judá y de amenazarlo para impedirle que construyera. 5 Y mientras estuvo Ciro, rey de Persia, y hasta el reinado de Darío, rey de Persia, pagaron a unos consejeros para que hicieran fracasar el proyecto del pueblo de Judá.
Paréntesis en el relato
:B:6 Al comienzo del reinado de Jerjes, mandaron cartas para acusar a los habitantes de Judá y de Jerusalén. 7 En tiempos de Artajerjes, Bislam, Mitrídates, Tabeel y sus demás colegas, le escribieron a Artajerjes, rey de Persia, para acusarlos de nuevo; el texto del documento estaba escrito en arameo, pero lo habían traducido. 8 Luego, el gobernador Rejum y el secretario Simsay escribieron una carta en contra de Jerusalén, destinada al rey Artajerjes: 9 «El gobernador Rejum, el secretario Simsay, y todos sus demás colegas, los jueces y los embajadores, los funcionarios de Persia, la gente de Uruc, de Babilonia y de Susa (es decir, los Elamitas) 10 y los demás pueblos que el gran y célebre Asurbanipal desterró e instaló en las ciudades de Samaría y en las de la provincia que está más allá del Eufrates, escriben esto».
11 Esta es la copia de la carta que mandaron: «Al rey Artajerjes, tus servidores, los hombres que están más allá del Río:
12 Debe saber el rey, que los judíos que se vinieron de tu lado hasta nosotros, llegaron a Jerusalén. Reconstruyeron esa ciudad rebelde y malvada, están levantando de nuevo las murallas y reparando sus cimientos. 13 Pero ha de saber el rey, que si llegan a reconstruir la ciudad y levantan nuevamente sus murallas, no pagarán más tributos, impuestos ni peajes, y por último los reyes saldrán perdiendo. 14 Como nosotros comemos la sal del palacio real, no podemos aguantar viendo el daño que se le hará al rey; es por eso que enviamos esta información al rey. 15 Que se averigüe en los libros en que están guardadas las memorias de tus padres. Allí, en el libro de las memorias, descubrirás y te enterarás que esa ciudad es rebelde y que ha provocado perjuicio a los reyes y a las provincias, y que en los tiempos antiguos nacieron allí muchas revueltas; a eso se debe que haya sido destruida. 16 Le hacemos saber al rey, que si esa ciudad es reconstruida, si son levantadas de nuevo sus murallas, ya no tendrá más territorios a este lado del Río».
17 El rey les mandó esta respuesta: «¡Al gobernador Rejum, al secretario Simsay, y a los otros colegas suyos que viven en Samaría y en la región más allá del Río, salud!
18 La carta que me enviaron ha sido leída delante de mí punto por punto. 19 Se han hecho averiguaciones por orden mía y se ha comprobado que, desde tiempos antiguos, esa ciudad se ha alzado contra los reyes; se han visto allí rebeliones y revueltas. 20 Poderosos reyes reinaron en Jerusalén en la provincia más allá del Río, a los que se les pagaba tributo, impuestos y peaje. 21 Por eso, ordenen que se detenga el trabajo de esa gente; esa ciudad no debe ser reconstruida hasta una nueva orden de mi parte. 22 No descuiden nada en este asunto, no sea que el mal siga en aumento con perjuicio para los reyes».
23 Se leyó la copia de la carta del rey Artajerjes delante de Rejum, del secretario Simsay y de sus colegas. Apenas se terminó la lectura, salieron para Jerusalén y obligaron a los judíos, por medio de la fuerza y de la violencia, a parar los trabajos.
24 Así fue como se suspendieron los trabajos del Templo de Dios en Jerusalén y así se siguió hasta el segundo año del reinado de Darío, rey de Persia.



Esdras 5
Se reanuda la construcción del Templo

1 Los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Iddo, profetizaron para los judíos de Judá y de Jerusalén en nombre del Dios de Israel que estaba con ellos. 2 Entonces Zorobabel, hijo de Sealtiel y Josué, hijo de Yosadac, se decidieron a reiniciar la construcción del Templo de Dios en Jerusalén; los profetas de Dios estaban con ellos y los apoyaban. 3 Fueron a verlos entonces Tatenay, gobernador de la provincia al otro lado del Río, Setar-Boznay y sus colegas. Les preguntaron: «¿Quién les dio permiso para reconstruir ese templo y poner esos tijerales? 4 Dennos los nombres de los que trabajan en esta obra». 5 Pero Dios cuidaba a los ancianos de Judá; pues mientras se enviaba un informe a Darío y se aguardaba su respuesta no se los obligó a suspender el trabajo.
6 Esta es la copia de la carta que escribieron al rey Darío Tatenay, gobernador de la provincia más allá del Río, Setar-Boznay, sus colegas y los responsables de la Provincia:
7 «¡Salud, rey Darío! 8 Ha de saber el rey que fuimos a la provincia de Judá, al Templo del Gran Dios. Se lo construye con piedras talladas y con una armazón de madera puesta sobre el muro. La obra se hace cuidadosamente y va avanzando bien, merced a su trabajo. 9 Interrogamos a los ancianos y les planteamos esta pregunta: ¿Quién los autorizó a reedificar ese Templo y a restaurar ese Santuario? 10 Les pedimos también su nombre y anotamos por escrito los nombres de los responsables para comunicártelos.
11 Esta fue la respuesta que nos dieron: Nosotros somos los servidores del Dios del cielo y de la tierra, y reconstruimos el Templo que fue edificado hace muchos años; un gran rey de Israel lo edificó y terminó. 12 Pero, como nuestros padres provocaron la cólera del Dios del Cielo, éste los dejó caer en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo. Demolió este Templo y se llevó al pueblo desterrado a Babilonia. 13 Sin embargo, en el primer año del reinado de Ciro, rey de Babilonia, éste dio su autorización para reconstruir este Templo de Dios. 14 El rey Ciro mandó buscar los objetos de oro y plata del Templo de Dios que Nabucodonosor había traído de Jerusalén y depositado en el templo de Babilonia. Se los pasó a Sesbasar, a quien nombró gobernador, 15 diciéndole: Toma esos objetos y devuélvelos al Templo de Jerusalén, y reconstruye el Templo de Dios en el mismo lugar que tenía antes. 16 Sesbasar vino entonces, puso los cimientos del Templo de Dios en Jerusalén y, desde ese día hasta ahora, la construcción prosigue sin que se la haya terminado todavía. 17 Por eso, si el rey está de acuerdo, ordene buscar en la Casa de los tesoros del rey, allá abajo en Babilonia, si es que hubo una autorización del rey Ciro para reconstruir ese Templo de Dios en Jerusalén. Y el rey nos dirá cuál es su dictamen al respecto».



Esdras 6
Darío favorece la construcción del Templo

1 Entonces el rey Darío ordenó que se hicieran las averiguaciones en la Sala de los tesoros, donde se conservaban los archivos de Babilonia. 2 En la ciudad fortificada de Ecbatana, en la provincia de los Medos, se descubrió un rollo en el que estaba escrito esto: 3 «El primer año del rey Ciro, el rey Ciro dio esta orden con respecto al Templo de Dios en Jerusalén: El Templo será reconstruido y será un lugar para ofrecer sacrificios. Se pondrán sus cimientos, su altura será de treinta metros y su ancho de treinta metros. 4 Habrá tres bases de piedra por una de madera. Los gastos serán costeados por el palacio real. 5 Los objetos de oro y de plata del Templo de Dios que fueron arrebatados por Nabucodonosor y traídos a Babilonia serán devueltos; serán depositados en la Casa de Dios y cada uno de ellos recuperará su lugar en el Templo de Jerusalén».
6 «Tú, Tatenay, gobernador de la provincia que está más allá del Eufrates, como también Setar-Boznay y los demás, sus colegas, y los jefes de la provincia, retírense de allí. 7 El gobernador de Judá y los ancianos de los judíos reconstruirán el Templo de Dios en el mismo lugar; ¡déjenlos trabajar! 8 Estas son mis órdenes para esa reconstrucción del Templo de Dios que hacen los ancianos de los judíos: Ustedes cubrirán los gastos de esos hombres escrupulosa y regularmente con la parte de los impuestos de la provincia que deben al tesoro real. 9 Proporcionarán cada día sin falta, según lo indiquen los sacerdotes de Jerusalén, todo lo que sea necesario para los holocaustos que se ofrecen al Dios del cielo: novillos, carneros y corderos, trigo, sal, vino y aceite. 10 Ellos ofrecerán sacrificios de agradable olor al Dios del cielo y orarán por la vida del rey y de sus hijos. 11 Además ordeno esto: Si alguien desobedece esta orden, arrancarán una viga de su casa, lo amarrarán a esa viga y su casa será transformada en un montón de escombros. 12 Que el Dios cuyo Nombre habita en el Templo de Jerusalén arrase con cualquier rey o cualquier pueblo que quiera destruir esa Casa, menospreciando este decreto. Yo, Darío, he dado esta orden, la que será ejecutada al pie de la letra».
13 Tatenay, gobernador de la provincia de más allá del Eufrates, Setar-Boznay y sus colegas hicieron exactamente lo que el rey Darío había ordenado. 14 Los ancianos de los judíos prosiguieron la reconstrucción y la obra avanzó rápidamente gracias al profeta Ageo y a Zaca rías, hijo de Iddó; lo edificaron y lo terminaron conforme a las órdenes del Dios de Israel y a las de Ciro y Darío. 15 El Templo de Dios fue terminado el tercer día del mes de Adar, en el sexto año del reinado de Darío.
16 Los israelitas, los sacerdotes, los levitas y los demás desterrados hicieron una gran fiesta para la consagración de ese Templo de Dios. 17 Trajeron para la consagración del Templo cien toros, doscientos carneros y cuatrocientos corderos; ofrecieron doce chivos como sacrificio por el pecado, en nombre de todo el pueblo, según el número de las tribus de Israel. 18 Dispusieron a los sacerdotes según sus grupos y a los levitas según sus clases para asegurar el servicio de Dios en Jerusalén, tal como está escrito en el libro de Moisés.
19 Los que habían sido desterrados celebraron la Pascua el día catorce del primer mes. 20 Todos los levitas se habían purificado; estaban puros e inmolaron la Pascua para todos los desterrados, para sus hermanos sacerdotes y para ellos mismos. 21 Los israelitas que habían vuelto del destierro comieron la Pascua, y junto con ellos, todos lo que habían renunciado a las prácticas impuras de los paganos del país para buscar a Yavé Dios de Israel. 22 Celebraron con alegría durante siete días la fiesta de los panes sin levadura, porque Yavé los había colmado de alegría, pues había tornado favorable para ellos el corazón del rey de Asiria, quien había venido en su ayuda para reconstruir el Templo de Dios, del Dios de Israel.


Proverbios 24,17-34
17 No te regocijes porque cae tu enemigo, que tu corazón no se alegre porque tropezó; 18 Yavé podría molestarse y revertir su cólera sobre ti.
19 No te preocupes por los que hacen el mal, no envidies a los impíos, 20 porque el mal no tiene porvenir y la lámpara de los impíos se apagará.
21 ¡Hijo mío, teme a Yavé y al rey, no frecuentes a los revoltosos! 22 Porque ambos pueden golpear de improviso y ¿quién sabe cómo castigarán?
23 Esto también viene de los sabios.
23 No es bueno ser parcial en los juicios. 24 El que dice a un malvado: «¡Tienes razón!» será maldito por el pueblo, las naciones lo detestarán. 25 Los que saben sancionar se encontrarán a gusto, serán colmados de bendiciones.
26 Una respuesta justa vale todas las señales de afecto.
27 Comienza por tu trabajo de afuera, preocúpate en primer lugar de tus campos; después de eso podrás agrandar tu casa.
28 No atestigües a la ligera contra tu prójimo, ¿querrías pues mentir?
29 No digas: «¡Le haré lo que me hizo!»
30 Pasé al lado del campo del flojo, caminé alrededor de la viña de un tonto: 31 ¡ortigas por todas partes, el suelo cubierto de zarzas, el muro de piedras caído!
32 Después de haberlo visto, reflexioné y saqué la lección: 33 se hace una corta siesta, se alarga el rato para cruzarse de brazos; 34 ¡pero la pobreza se aproxima a ti como un merodeador, la miseria cae sobre ti como un hombre armado!



Efesios 4
Progresemos hacia el hombre perfecto

1 Yo, «el prisionero de Cristo», les exhorto, pues, a que se muestren dignos de la vocación que han recibido. 2 Sean humildes y amables, sean comprensivos y sopórtense unos a otros con amor. 3 Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu: 4 un solo cuerpo y un mismo espíritu, pues ustedes han sido llamados a una misma vocación y una misma esperanza.
5 Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, 6 un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo, lo penetra todo y está en todo.
7 Cada uno de nosotros ha recibido su talento y Cristo es quien fijó la medida de sus dones para cada uno. 8 Pues se dijo: Subió a las alturas, llevó cautivos, y dio sus dones a los hombres.
9 Esto de subió, ¿qué significa sino que bajó al mundo inferior? 10 El mismo que bajó, subió después por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
11 Y dio sus dones, unos son apóstoles, otros profetas, otros evangelistas, otros pastores y maestros. 12 Así prepara a los suyos para las obras del ministerio en vista de la construcción del cuerpo de Cristo; 13 hasta que todos alcancemos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el Hombre perfecto, con esa madurez que no es otra cosa que la plenitud de Cristo.
14 Entonces no seremos ya niños zarandeados y llevados por cualquier viento de doctrina o invento de personas astutas, expertas en el arte de engañar.
15 Por el contrario, estaremos en la verdad y el amor, e iremos creciendo cada vez más para alcanzar a aquel que es la cabeza, Cristo. 16 El hace que el cuerpo crezca, con una red de articulaciones que le dan armonía y firmeza, tomando en cuenta y valorizando las capacidades de cada uno. Y así el cuerpo se va construyendo en el amor.
Revístanse del hombre nuevo
17 Les digo, pues, y con insistencia les advierto en el Señor que no imiten a los paganos, que se mueven por cosas inútiles. 18 Su inteligencia está en tinieblas; su ignorancia y su conciencia ciega los mantienen apartados de la vida de Dios. 19 Después de perder el sentido moral se han dejado llevar por el libertinaje y buscan con avidez toda clase de inmoralidad.
20 Pero ustedes no aprendieron así a Cristo, 21 si es que de veras fueron enseñados y formados según él, sabiendo que la verdad está en Jesús.
22 Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues así era la vida que llevaban, 23 y renovarse por el espíritu desde dentro. 24 Revístanse, pues, del hombre nuevo, el hombre según Dios que él crea en la verdadera justicia y santidad.
25 Por eso, no más mentiras; que todos digan la verdad a su prójimo, ya que todos somos parte del mismo cuerpo. 26 Enójense, pero sin pecar; que el enojo no les dure hasta la puesta del sol, 27 pues de otra manera se daría lugar al demonio.
28 El que robaba, que ya no robe, sino que se fatigue trabajando con sus manos en algo útil y así tendrá algo que compartir con los necesitados.
29 No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra justa y oportuna que hace bien a quien la escucha.
30 No entristezcan al Espíritu santo de Dios; éste es el sello con el que ustedes fueron marcados y por el que serán reconocidos en el día de la salvación. 31 Arranquen de raíz de entre ustedes disgustos, arrebatos, enojos, gritos, ofensas y toda clase de maldad. 32 Más bien sean buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente como Dios los perdonó en Cristo.








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